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martes, 31 de enero de 2012

Naciones sin Estado en la Península Ibérica


"El arma mas poderosa con la que cuenta el opresor es la mente del oprimido"

En un mundo ideal, las sociedades se organizaría por comunidades culturales y éstas, en comarcas naturales. El motivo de estas estructuras sociales es porque los individuos de una misma cultura se entienden mejor entre sí mismos que con los de culturas diferentes, siempre hablando desde el punto de vista de convivencia cotidiana.

Así mismo, los individuos de una misma comarca natural conocen el terreno y las artes de trabajo, de forma que saben sacar el máximo provecho a la tierra en la que viven y la cual trabajan.

A groso modo, las comunidades autónomas del estado español tienen su origen en los antiguos reinos cristianos, a excepción de Andalucía y Valencia principalmente. Hay casos como los de Catalunya, Euskadi, La Rioja o Cantabria, que son escisiones de antiguos reinos como eran el de Aragón, Navarra o Castilla, además de otras naciones y territorios que tiene otras peculiaridades en las que no ahondaremos por ser conocidas por todos.

Pero pasemos a analizar el curioso caso de Extremadura, Murcia y Andalucía.

Para comprender la actual división provincial del Estado español debemos remontarnos a la primera mitad del siglo XIX, una época muy convulsa en lo referente a la realidad política, la transición del antiguo régimen al libererismo, la invasión napoleónica del Estado español, y la abolición de la ley Sálica establecida por Felipe V que permite a Isabel II al trono que derivaría en la Guerra Carlista, son circunstancias que constituyeron el marco político en que se forja la ordenación territorial provincial que hoy en día aún padecemos.

Se trataba de hacer mas presente el poder del estado, por lo que la monarquía emprende esta ordenanción territorial como avance de modernidad, se quiere acabar con la estructura de reinos independientes, con aduanas e instituciones separadas que hasta entonces imperaba en el Estado español y se encargan diferentes proyectos de división provincial:

  • Nomenclátor de 1789 de Flioridablanca bajo el reinado de Carlos IV. Las nuevas provincias marítimas.
  • Durante la invasión napoleónica entre 1808 a 1812 se intenta ordenar el territorio en 38 prefecturas al estilo francés. Se conocería como el Proyecto Amorós.
  • La División Provincial de Felipe Bauzá en 1813 determina 44 provincias por encargo de Fernando VII.
  • División Provincial de Cortes en 1822.
  • El proyecto de división provincial de Larramendi en 1829.
  • En 1833 la infanta María Cristina de Borbón encarga a Javier de Burgos la creación de una nueva división provincial, actuando como reina regenta, ya que su hija, la futura Isabel II, contaba con tan solo tres años de edad al morir su padre Fernando VII.

Antes de estas ordenaciones territoriales se denominaba a Las Andalucias de forma poco definida a los territorios al sur de Toledo y al oeste de Valencia hasta Portugal, reconociendo así el ámbito geográfico-cultural andaluz que aún hoy persiste en los territorios de la actual Andalucía, Extremadura, Murcia y la Alcudia manchega.

Esta herencia viva de la cultura andaluza tiene su origen en el mas de un milenio que estos territorios han estado unidos, y que posteriormente fueron divididos por el poder central español para debilitar a Andalucía y eliminar la supuesta amenaza de Andalucía a reclamar su legítima independencia. Andalucía, Extremadura y Murcia estuvieron unidas cuando Andalucía se llamaba Tartessos, Turdetania y Bastetania, Baética y Al-Andalus.

Este pasado, una orografía y una climatología comunes conforman una cultura común, que se manifiesta a través del habla (el andaluz), gastronomía, costumbres, música (flamenco) y folklore común, tales como carnavales al estilo de los de Cádiz, ferias, carretas del Rocío, etc, etc.

Todo lo anteriormente expuesto hace que la cultura andaluza se extienda mas allá de las fronteras actuales de Andalucía, fronteras por otra parte artificiales, como todas claro.

Si tomamos como ejemplo los estado plurinacionales o pluriculturales, observaremos que en ninguno de ellos hay igualdad y convivencia armónica, ya que una de estas culturas siempre se beneficia de algún u otro modo de las demás, y no hablemos ya de el tercer mundo, de los estados africanos en que unas etnias exterminan a otras, sino que incluso en los paises desarrollados existe esta tensión social entre culturas dentro de un mismo país, como en el caso de Gran Bretaña, en que escoceses, galeses y nor-irlandeses muestran su descontento con ingleses, que son las nación-cultura privilegiada de las islas, o en Bélgica donde walones y flamencos viven enfrentados, o en Francia con lo bretones, corsos, vascos o catalano-franceses. Por eso cobra mucho sentido la antigua reclamación de crear la Europa de los pueblos, aunque en el caso de Andalucía no seamos europeos mas que geográficamente, por lo que Andalucía debería quedar fuera de Europa y ceñirse mas a un marco Mediterráneo.

Antes de finalizar este artículo debemos puntualizar que no podemos acusar al Estado español o a Europa de imperialista y actuar de igual forma con los territorios hurtados por los imperios a las naciones matrices, por lo que si se diese el caso, Nafarroa, el País Valençiá, Les Illes Balears, Extremadura o Murcia, por nombrar los mas obvios, debería tener el mismo derecho de autodeterminación que le exigimos al Estado español para con las naciones ibéricas sin estado, y decidir por si mismas a quien se quieren unir. Este derecho de autodeterminación de los pueblos está recogido en el derecho internacional, concretamente en La Carta de las Naciones Unidas y en Los Pactos Internacionales de Derechos Humanos.

También quiero anotar referente a las escisiones de las naciones sin estado como Murcia o Extremadura por ejemplo, que el arma mas poderosa con la que cuenta el opresor es la mente del oprimido.

Andalucía a 31 de enero de 2012
Xuanxo Ashraf Bardibia Garçelya

Bibliografía:

- García Álvarez, Jacobo (2002): Provincias, Regiones y Comunidades Autónomas. La formación del mapa político de España, Madrid, Secretaría General del Senado. (Temas del Senado, 8). [ISBN:84-88802-64-1]
- Burgueño Rivero, Jesús (1996): Geografía política de la España constitucional. La división provincial. Centro de Estudios Constitucionales. [ISBN:84-259-1010-2]
- Plaza Gutiérrez, Juan Ignacio: ¿Una nueva geografía regional de España?: Algunas propuestas para su estudio. Universidad de Salamanca, Departamento de Geografía.
- García España, Eduardo: Imputaciones de población en la primera mitad del siglo XIX.
- Los mapas en blanco y negro son de Jesús Burgueño Rivero, (1996): Geografía política de la España constitucional.

domingo, 3 de abril de 2011

SHARJAH, OASIS CULTURAL DEL GOLFO PÉRSICO

Inaguración de la Exposición de Artesanía de Sharjah
y de Al Andalus

Desde el 23 al 26 de febrero en los Emiratos Arabes Unidos, en el Emirato de Sharja, se celebraró el V Encuentro Internacional de Artesanía Tradicional de Sharja, en el espectacular Palacio Cultural de la capital del emirato de homónimo nombre.

El evento cultural fue coorganizado por el Departamento de Cultura e Información de Sharjah, con implicación personal de su Jefe el Sr D Abdullah Allowais y el Director de Patrimonio e Historia Dr Abdulaziz Al Musallam y la Asociación Cultural TODOSNAS (NAS, ár. Humanos), asociación nacida del seno de Poetas del Mundo, presidida por Ali Al Dimshawy y dirigida por Xuanxo Ashraf Aben Valdivia, ambos Secretarios Nacionales de PPdM en Qatar y España respectivamente.

En él se expuso artesanía tradicional local, utensilios de esparto hechos de hoja de palmera trenzada, perfumes, incienciarios, confección de tejidos con telares, muñecas de decoración que también se usan de titeres, alfacas con mango de oro tallado y un sin fin de productos en los que se palpa el origen de gran parte de la artesanía actual de Andalucía.

Grupo folklorico beduino de Sharjah, Emiratos Arabes Unidos

También exhibieron sus productos artesanos, ceramistas de Al Yarrar de Granada, Shuaib Sánchez y Abd Bar Rodriguez, un cetrero y artesano de La Halconera de Albacete, Adolfo Ruiz, un diseñador de muebles de madera y forja de Alcorcón, José Cordero de Decoración Andalusí en Estepona y un artesano guarnicionero hípico de Almonte, Miguel Angel Acosta.

El V Encuentro Artesanal contó con conferencias impartidas por conferenciantes locales como el Dr de Historia D. Majed Abedullah Bu Shlaibi, el Dr D. Parwin Nuri Arif, la Dra Dª Nassima Bouslah, Dª Sheikha Aljabri, Dª Badria Al Shamsi, Dª Halima Al Sayegh y cuatro conferenciantes de la asociación cultural TODOSNAS, D Ali Al Dimshawy, D Xuanxo Ashraf Aben Valdivia, D José Mª Pérez Sánchez (Cónsul PPdM-Cádiz y Asesor TODOSNAS) y el actor cordobés Pedro Espadas.

La fama de la hospitalidad árabe queda en una mera anécdota cuando eres objeto de esa generosa y desmesurada acogida, existe un dicho en los Emiratos que sintetiza esta realidad: "El árabe se suicida para que su invitado viva mejor", y aunque suene exagerado queridos lectores, se acerca mucho a la realidad.

Paseo marítimo de Sharjah
Se rompen muchos tópicos cuando uno conoce este verjel de palmeras, construciones nuevas con sabor historico y otras de estilo vanguardista, con veinticuatro museos tan solo en Sharja, con siete mujeres ministras en los Emiratos, algunas con los ojos y labios pintados, otras con burkas dorados en forma de antifaz, que frente a lo que se piensa en Occidente, no son para esconder la belleza de la mujer sino para realzar los ojos de estas y protegerles el rostro del sol abrasador del desierto, aunque las mas jóvenes no siguen todas la tradición y llevan la cara y el flequillo descubierto, (la que no viste al estilo europeo, principalmente inglés), ya que el polvo en suspensión ensucia rápidamente el pelo, por lo que también los hombres se cubren por higiene, vestiamos de blanco para evitar el calor en horas de medio día cuando tradicionalmente trabajaban los hombres fuera y las mujeres en casa, vistiendo estas de negro por elegancia, de hecho el oro solo lo llevan ellas y la plata ellos.

La seguridad es fuera de lo común, las tiendas quedan abiertas y solas durante el rezo cinco veces al día, yo mismo pude comprobar como por el jet lag y mi despiste habitual me dejaba el ordenador portatil y la cartera por todos lados, y quedaba tranquilo porque era consciente de que alguien me lo haría llegar intacto, y no es por miedo a la Shariah que hace bastante tiempo que no se aplica.

En resumen amigos y amigas, Sharjah y los otros seis Emiratos Arabes son un oasis cultural al que merece la pena acercarse por su rica y ancestral cultura, además de por la amabilidad de su gente y la belleza de su desierto y sus mares, un lugar donde el pasado y el futuro van de la mano construyendo un presente armonioso y amigable.

Clausura de las conferencias y exposición artesana en el
V Encuentro Internacional de Artesanía Tradicional de Sharjah

Dedicado a todos mis amigos y amigas emiratíes:

Al Josour (El Puente)

Le pido a Allah (SWT)
que la mitad de mi corazón que queda en Sharjah
se funda con la arena del desierto
llegue con el viento cálido de las dunas
hasta la piel de mis hermanos emiratíes
se deslice por sus poros
y se una en un sólo corazón
hasta que incha Allah la Ummá
volvamos a crear una nueva Al Andalus
con capital en Sharjah y Granada


Xuanxo Ashraf Aben Bardibia Garçelya
Sec Gral TODOSNAS
Sec Nac PPdM-España




viernes, 1 de abril de 2011

IV CENTENARIO DEL GENOCIDIO Y EXPULSION DEL PUEBLO ANDALUSI Y BICENTENARIO DE LA LIBERACION DE LATINOAMERICA


Este año se cumple el cuarto centenario del genocidio y expulsión del Pueblo Morisco de su tierra, Andalucía, y también el bicentenario de la liberación de casi todos los países de Latinoamérica, estos dos centenarios coincidentes están mas relacionados de lo que nos pueda parecer a simple vista, ya que cabe recordar a modo de homenaje a los primeros esclavos que llevaron los conquistadores al Nuevo Mundo, y que al contrario de lo que la mayoría piensa, no fueron personas de raza negra de África, sino moriscos andaluces, que irónicamente fueron llevados por marineros andaluces descendientes de moriscos, que a fuego de la Inquisición se convirtieron al cristianismo 250 años antes.

Estos esclavos eran euro-africanos en realidad, ya que el Pueblo Morisco incluye a personas de diferentes razas y credos que comparten una misma cultura andaluza, y que por orden cuantitativo va desde andaluces de origen tartésico-latino, amazighen (bereberes), negros, judíos y en menor medida árabes*, pero al fin y al cabo, hermanos todos que compartían y compartimos un mismo área geográfica y una misma cultura milenaria.

Los latinoamericanos estan de celebración por la liberación de sus pueblos, y por haber roto el yugo que les imponía la Corona española con el asesoramiento y guía de la Santa Inquisición, los moriscos andaluces no podemos celebrar que se nos robaran nuestra casas y nuestras tierras, se nos prohibieran nuestras vestimentas, idioma y costumbres, se nos prohibiese nuestra religión mayoritaria, se quemaran en la hogera a muchos que no se quisieron convertir al cristianismo, y se expulsaran de nuestra tierra a nuestros antepasados, más que celebrarlo, debemos reivindicar nuestro derecho a una disculpa por parte del Estado español y el reconocimiento de la naturalización andaluza de nuestros hermanos andalusies en la diaspora magrebí, como ya le reconoció el Estado español a parte de nuestro pueblo expulsado y masacrado, como fue a nuestros hermanos latinoamericanos, andalusíes-sefardíes y a filipinos, pese a no tener estos últimos tanta cultura o historia común como los anteriores, sólo apellidos españoles que les dejaron los colonizadores en Filipinas, y eso sí, el idioma tágalo con mucha influencia castellana. No digo que tengan derecho de acogerse a la nacionalidad española, sino que ese derecho lo tienen todos los grupos étnicos que componían y componen nuestro acervo cultural e histórico. 

En muchos lugares de Latinoamérica se liberaron de los conquistadores españoles para caer en manos de conquistadores capitalistas, que hasta hace poco ponían a sus secuaces al servicio del nuevo imperio euro-americano, traidores a sus pueblos, un sin fin de dictadores como Juan María Bordaberry, Aparicio Méndez, Ulises Heureaux, Gregorio Conrado Alvarez, Carlos Ibáñez Del Campo, Alfredo Stroessner, Hugo Banzer, Juan Velasco Alvarado, Humberto Branco, Gustavo Rojas Pinilla, Anastasio Somoza, Marcos Pérez Jiménez, Tiburcio Carias Andino, Carlos Castillo Armas, Fulgencio Batista, Francois Duvalier, Jean-Claude Duvalier, Rafael Leonidas Trujillo Molina, Gabriel Gonzalez Videla , Augusto Pinochet, y muchos dictadores disfrazados de demócratas como Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Carlos Andrés Pérez, Rafael Caldera, Jaime Lusinchi y Luis Herrera Campis, o recientemente en Honduras Roberto Micheletti entre otros. 

También el Estado español tuvo sus dictadores, destacaremos a el que pasa a la historia como el Rey Felón, Fernando VII, a José Antonio Primo de Rivera o al dictador nacional-católico Francisco Franco, sin extendernos con la lista de reyes absolutistas que reinaron este país.

Todo pueblo oprimido ha tenido que luchar por su supervivencia con un libertador o mártires nacionales al frente; como contraposición a estos dictadores de los que hemos hablado, nombraremos a modo de homenaje a Aben Humeya, Aben Aboo, Simón Bolivar, Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, José Gervasio Artigas, Bernardo O'Higgins, Antonio Nariño, Manuel Ascensio Padilla y su esposa Juana Azurduy, José de San Martín, Mariana Pineda, José Martí, Emiliano Zapata, Pancho Villa, Agusto Cesar Sandino, Ernesto Che Guevara, D Blas Infante Pérez de Vargas, José Manuel García Caparrós, y aún en activo el Subcomandante Marcos y el EZLN (Ejercito Zapatista de Liberación Nacional).

Pero en este artículo no hablamos de romanticismo del pasado, sino de una lucha por los derechos sociales de los pueblos, y esta aún no ha terminado, porque los dictadores del pasado hoy se han reconvertido en falsos demócratas que están masacrando a pueblos como los Mapuches en Chile, putumayos, chiapanecos, aymaras, guaraníes, etc. Incluso en la vieja y democrática Europa, el presidente francés Sarkozy, que es de origen húngaro, está expulsando a los gitanos rumanos y búlgaros de Francia, con el apoyo explicito del presidente español Zapatero y la complicidad del resto de la Unión Europea.

Por todo lo expuesto, ¡ celebremos la libertad de los pueblos latinoamericanos, reivindiquemos los derechos de los moriscos andalusíes dispersados por todo el mundo, y continuemos la lucha por la igualdad social de todos los pueblos e individuos del orbe !



Andaluzía a 16 de diciembre 2010
Xuanxo Ashraf Aben Bardibia Garçelya
La Mano Berde

jueves, 31 de marzo de 2011

ANDALUCÍA Y EL MAGREB

    Vista satélite del Magreb. by Google 
Hace unos doscientos cincuenta millones de años, entre los periodos geológicos mesozoico y cenozoico, la placa africana colisiona con la indoeuropea y eleva el actual Valle del Guadalquivir, donde por aquel entonces se encontraba el Estrecho de Gibraltar, dando lugar a las Cordilleras Bética y Penibética, así como a Sierra Morena, o lo que es lo mismo, creando Andalucía. El poeta diría que la mano de Dios empujó el vientre de Africa para ayudarle a parir Andalucía.

Esta unión física ancestral entre Africa y Andalucía, a día de hoy aún se mantiene de forma espiritual, de la mano de una cultura común que se ha forjado a lo largo de los siglos en todo el Magreb.

Comenzaremos delimitando el espacio de el Magreb, oeste u ocaso en castellano, por donde se pone el sol y que a los musulmanes nos marca el momento del cuarto rezo ritual del día. El Magreb, oficialmente se extiende por el noroeste del continente africano y a orillas del Mar Mediterráneo, abarcando los paises de Túnez, Argelia y Marruecos, aunque histórico y culturalmente hablando, también comprende los territorios del Sáhara Occidental, Mauritania, parte de Senegal y Andalucía, por los que también se pone el sol visto desde La Meca.

Continuemos con el nexo histórico al que hacíamos referencia hace un momento, en 1030 Abdallah Ibn Yassin y algunos tamazights (bereberes) musulmanes de Marruecos emigraron hacia lo que llamaban Bilad as-Sudán y fundaron un ribat (en ár. ermita, convento-fortaleza cuyos habitantes reciben el nombre de al-murabitún, morabitos) en una isla del río Senegal (curso de agua que hoy constituye la frontera entre la República Islámica de Mauritania y Senegal). Hacia 1042 ya contaban con algunos millares de seguidores, tamazights del sur magrebí y negros islamizados, con los que, en 20 años, lograrían controlar todo el territorio entre el Senegal y el Mediterráneo.

El nuevo imperio que crearon fué conocido por su designación primitiva, Almorávide, (los que están de guarnición en un ribat).

Hacia 1070 el líder tribal Yusuf Ibn Tashufín (m. 1106) fundó la ciudad de Marrakesh que sería la capital de la dinastía, desde donde seis años más tarde, en 1076 conquistarían el reino sudanés de Ghana-Uagadú, llevando el Islam al centro de Africa.

Diez años después, en 1086, los almorávides abandonaron Ghana concentrando sus fuerzas para cruzar el estrecho de Gibraltar y desembarcar en Andalucía, donde llegaron como aliados de los llamados reinos de taifas, los restos fragmentados del otrora brillante Califato de Córdoba (929-1010). Estos régulos habían pedido su intervención debido a las constantes aceifas cristianas que amenazaban la misma existencia de al-Ándalus.

Yusuf Ibn Tashufín cruzó entonces su ejército a través del estrecho de Gibraltar y con los refuerzos recibidos en Málaga, Granada y Sevilla venció completamente a las fuerzas de Alfonso VI en la batalla de Zalaca (23 de octubre de 1086), cerca de Badajoz.

Sin embargo, en pocos años los almorávides se convirtieron en los dueños de todos esos estados musulmanes andalusíes, unificándolos con la porción africana del imperio.

Posteriormente veremos como los almohades se encargaron de extender la cultura andalusí por estos territorios y por los del Magreb oriental hasta Túnez, y engrandecer esta cultura con la influencia de otras culturas ancestrales nacidas en Andalucía con aportes de nuestros antepasados tartésicos, turdetános, bastetanos o baéticos, por nombrar los más destacados.
La cultura mudéjar, básicamente fusión cultural de las tres religiones mayoritarias de Al-Andalus, Islam, Cristianismo y Judaísmo, alcanzará su maximo explendor en la época Almohade.

La creciente debilidad del Gobierno Almorávide generó un nuevo período de Reinos de Taifas (que algunos historiadores denominan segundas taifas), el que fue un paréntesis antes de la llegada del poderoso Imperio Almohade a la Península.

Hacia 1125 los almohades (del ár. al-muwahhidún: defensores del Tauhíd, la "Unicidad de Dios"), tamazights del Atlas Central, se levantaron en armas siguiendo la prédica de Muhammad ibn Abdallah ibn Tumart (1080-1130) que se proclamó Mahdí (el Bien Guiado) y reprocharon a los almorávides haber resignado los principios islámicos y ser negligentes en la lucha contra los reyes cristianos en al-Andalus que había provocado la pérdida de importantes ciudades como Zaragoza, Tudela, Lérida, Tortosa, Cuenca, Albarracín y muchas otras. La lucha se prolongó durante 20 años, al cabo de los cuales el último sultán almorávide, Ishaq Ibn Alí, fue derrotado y muerto cerca de Orán (hoy Argelia) en 1147.

El primer califa almohade, Abd Al-Mumin (1094-1163), consolidó su dominación sobre la parte africana del Imperio, extendiéndolo a toda Argelia, el resto de Túnez, y parte de Libia, al este, y a Mauritania, al sur. Su sucesor, el califa Abu Ya'qub Yusuf (g. 1163-1184) cruzó el Estrecho, imponiéndose con facilidad a los divididos emires almorávides en al-Andalus, en 1165. El imperio almohade adquirió así su máxima extensión, yendo desde el Senegal hasta el Ebro y desde el Atlántico hasta Libia. Sin embargo, su talón de Aquiles era la parte peninsular, donde los ejércitos cristianos ejercían constante presión desde el norte. Los reinos del norte necesitaron del apoyo de Europa y el Vaticano, que con la promulgación de una cruzada contra al-Andalus por el Papa Inocencio III, acabarían por oscurecer la época de máximo esplendor cultural y social de Andalucía.

Por ineptitudes análogas a las evidenciadastamazight-andalusí que pudiese erradicar la amenaza cristiana detrás de los Pirineos—, los almohades se dejaron arrinconar por sus enemigos norteños. El 16 de julio de 1212 los almohades sufrieron la primera gran derrota en las Navas de Tolosa (cerca de Jaén) y al-Andalus se quebró en las llamadas terceras taifas, que fueron conquistadas por los cristianos una a una: Córdoba en 1236, Valencia en 1238, y Sevilla en 1248.

Así, el dominio musulmán en la península estuvo a punto de sucumbir sino fuese por el paradójico y admirable surgimiento de la dinastía nazarí (también tamazight) de Granada que sobreviviría 280 años (1232-1492).

Los almohades se retiraron de la península ibérica y entonces perdieron paulatínamente terreno en el resto de su imperio. En 1269, los tamazights Banu Marín, más conocidos como mariníes o benimerines, ocuparon Marrakesh y pusieron fin al califato almohade. El Magreb ingresó en un período de decadencia, sin embargo, las semillas sembradas durante dos siglos por almorávides y almohades habían fructificado allende el Sahel, y el Islam estaba en el Sudán occidental más vivo que nunca.

La unidad cultural del Magreb se ve representada en una persona, que casi todos los magrebíes, de ambas orillas del Estrecho, sentimos como antepasado nuestro, Abdel Rahman ibn Muhammad ibn Jaldún al-Hadrami, más concido como o ibn Jaldún, nacido en Túnez el 27 de mayo de 1332 en medio de una familia andaluza originaria de Hadramawt (región de la costa sur de la península arábiga), que había emigrado hacia el África del Norte y de ahí a Andalucía alrededor del siglo IX, algunos decenios después de la entrada del Islam en la península ibérica. En Sevilla, los antepasados de nuestro sabio ocuparon lugares prominentes en los reinados Umeya, almorávide y almohade de al-Andalus. A mediados del siglo XIII y debido principalmente a los efectos de la conquista española, la familia Jaldún emigró al norte de África estableciéndose en Túnez. En la ciudad, el abuelo y el padre de Ibn Jaldún ocuparon puestos destacados en la administración gubernamental.

La educación que recibió Ibn Jaldún fue esmerada y acorde con su posición social. Su padre, que era afecto a las letras y además un erudito e inspirado poeta, dirigió los primeros estudios del futuro historiador, poeta y filósofo. En su narración Ibn Jaldún evocará algunos de los poemas paternos y no olvidará consignar los nombres de sus otros preceptores en estudios coránicos, en jurisprudencia, en gramática y en poesía. En Túnez su familia poseía una propiedad que se veía frecuentada por los amigos del padre, políticos o intelectuales, que propiciarían el desarrollo intelectual de nuestro autor.

En 1349 perdió a su padre, y a algunos amigos, maestros y familiares víctimas de la peste que azotó el Magreb. En 1350 se le nombra para un importante puesto político con el que inicia una azarosa vida de cortesano. Durante nueve años, de 1354 a 1363, lo vemos en la corte merínida de Fez. En estos años aprovecha para completar su formación con los maestros marroquíes a pesar de que los cambios y las peripecias políticas en las que se ve envuelto le cuestan dos años de cárcel (1357-1358). Durante dos años más, de 1363 a 1365, viaja a Andalucía. Es embajador ante Pedro el Cruel de Castilla y el año de 1364 llega a Granada y entre 1365 y 1374 ocupa varios puestos políticos que lo llevan a intervenir en las diferentes pugnas dinásticas y en las rivalidades palaciegas

De 1374 a 1378 se retira a la villa de Qalat-Ibn-Salama donde se dedicará en callada pero activa soledad a redactar su opus magna: los Muqaddimah. Cuatro años más (1378-1382) le servirán para darle los toques bibliográficos a su obra.

A los 50 años emprende una nueva carrera política en Egipto que durará 24 años (1382-1406), hasta su muerte. Allí ocupará diversos cargos, será magistrado y maestro. Su elocuencia y su indudable talento le acarrearán enemistades difíciles. Cinco veces es removido de su puesto y otras tantas reincorporado al mismo. Una única y saludable pausa, en 1387, le permite cumplir con su Hayy (peregrinación a la Meca).

En 1401 lleva a cabo su última misión diplomática ante Tamerlán a quien encuentra cerca de Damasco. En fin, el 17 de marzo de 1406 muere en el Cairo y es enterrado en el cementerio de los sufís. El frío dato cronológico nos a ocultado los entretelones de la agitada vida de uno de los más grandes filósofos de la historia en quien la acción y la contemplación lograron en ciertos instantes una síntesis perfecta.

Su existencia rica y abundante en peripecias transcurrió en todas las ciudades musulmanas del sur del Mediterráneo: de Granada y Sevilla a El Cairo y Damasco. La mayor parte de su vida la pasa en la Berbería entre Túnez, Tlemcén (Tremecén) y Fez.. Todo el mundo político del que nos habla ha sido objeto de su experiencia personal. Sus viajes y su habilidad política, humana y social le permitirán familiarizarse con los estados musulmanes del Magreb y con sus instituciones. En 2005 fué galardonado con el premio Nobel de Filosofía a título póstumo.

Por todo lo anteriormente expuesto y porque me sale del corazón, no me queda más que desearles a todos mis hermanos magrebíes que la paz de Dios, su clemencia y sus bendiciones sean con vosotros, o lo que es lo mismo, Assalam Ualaykum Warahmatul-Lah ita Wabarakatub.

Andaluzía a 27 julio de 2008
Xuanxo Ashraf Aben Bardibia Garçelya
Vocal Junta Directiva ZEA

(Sociedad para el Estudio del 'Andalú')

Bibligrafía:

- La geodiversidad de Andalucía desde la perspectiva científica, Juan C. Braga, Universidad de Granada.
- Les Tuaregs au Pays du Cid. Les invasions almoravides en Espagne aux XIe. et XIIe. siècles, Livrairie Plon, París, 1946,J. Béraud Villars.
- Los almorávides. Historia de Marruecos, Estudio preliminar Emilio Molina López, Editora Marroquí, Tetuán, 1956 (Universidad de Granada, Granada, 1990), Jacinto Bosch Vilá.
- Historia política del imperio almohade, Tetuán, 1956-57.
- Vida, obra y pensamiento de ibn Jaldún (I), Elías Trabulse
- art. El armisticio andaluz, Xuanxo Ashraf ibn Bardibia Garçelya, 2007, http://www.xuanxobardibia.blogspot.com/2007/12/el-armisticio-andaluz.html

MEMORIA PARA TODOS (La verdad oculta en la tricolor)

Asesinato de 22 campesinos andaluces
ordenado personalmente por Manuel Azaña
en abril de 1931
El presidente Lerroux envía a Asturias
 a los generales Franco y Goded aplastar
brutalmente la Revolución Minera del 34
Esta semana se ha celebrado el 77 aniversario de la II república española, con poca repercusión mediática, sea dicho de paso. 
Aunque algunas asociaciones republicanas lucieron banderas tricolores, himno de Riego y canciones populares del bando republicano por doquier.

Se celebra que trás siete años de dictadura de Primo de Ribera, tambien llamada La dictablanda, llega la democracia, y con ella las libertades. No hay que olvidar que el dictador y su rey Alfonso XIII de Borbón, aunque no derramaran sangre, prohibieron las actividades nacionalistas y de caracter social por todo el estado, llegando a cerrar todas las Casa del pueblo andaluz que inagurara D. Blás Infante Pérez de Vargas, mandando encarcelar al padre de la Patria andaluza en más de una ocasión.


Poco después hace su puesta en escena la República, el 14 de abril de 1931, y con esta, un periodo de libertad, ¿o debería decir de represión brutal?. Creo que este calificativo es más apropiado, teniendo en cuenta que en Casas Viejas, el ministro de la guerra, y posteriormente presidente de la república, manda asesinar el 11 de enero de 1933 a veintidós campesinos andaluces en lo que se conoce como la *Matanza de Casas Viejas. Diez presuntos campesinos anarquistas que se atrincheraron en una choza, y que iban armados con las escopetas de perdigones con las que se buscaban el sustento cazando en nuestros campos, fueron asesinados cobárdemente por la guardia de asalto republicana, quienes antes de hacer uso de una ametralladora y de granadas de mano, incendiaron la choza en que se encontraban los campesinos, dos son asesinados en el corral al intentar huir del fuego, una mujer y un niño pudieron escapar vivos y los restantes seis quemados vivos y ametrallados en la choza.

Como declararon cinco oficiales, la orden fué personalmente dispuesta por el tirano Manuel de Azaña. La controvertida declaración judicial (que le costara la expulsión del cuerpo) del capitán de Estado Mayor Bartolomé Barba Hernández, quien estaba de servicio la noche del 11 de enero de 1933 en las dependencias del Ministerio de la Guerra, cuyo titular era el propio Azaña, y del que aseguró que recibió la orden directa de transmitir las instrucciones, pasaría a la historia negra: "Ahora diga usted al general de la división que esté prevenido y nada de coger prisioneros y meterlos en los cuarteles, porque luego resultan inocentes y hay que libertarlos. ¡Tiros a la barriga! ¡A la barriga!". A la mañana siguiente, no contentos con la masacre, continua la "azaña" con el más cobarde aún si cabe asesinato de otros catorce campesinos más, que fueron sacados de sus casas ante sus familiares y conducidos hasta los cuerpos calcinados de sus hijos, hermanos y abuelos, y ante estos cuerpos inertes fueron también masacrados con las manos atadas a la espalda. Dos de estos catorce inocentes no tuvieron que ver a sus familiares asesinados la noche anterior porque fueron tiroteados en sus propias casas ante la mirada impotente y horrorizada de sus vástagos y esposas.

Al ser interpelado Azaña, ya como presidente de la república, en las cortes generales por los diputados Lerroux, Muñoz Ramírez o Algora, el tirano responsable directo de La Matanza, con el dedo índice de la mano derecha en alto responde, "en cualquier contingencia semejante a la pasada, el gobierno volverá a proceder como procedió"

Como premio a la no intervención de algunos campesinos en la revuelta anarquista, el 1 de enero de 1934 se entrega la antigua yeguada militar de San José de Malcocinado a cuarenta familias socialistas, mientras los descendientes e incluso algún familiar coetano a los hechos, aún esperan que el estado español les restituya moralmente pidiendo perdón por La Matanza.

La crueldad de la sangrienta república no termina en La Matanza de Casas Viejas. Un año y medio más tarde, entre el 5 y el 19 de octubre, (Revolución huelguista del 34), el que se quejara a Azaña de la crueldad empleada en Casas Viejas, Alejandro Lerroux, entonces presidente de la república, (y cofundador en su día del Partido Republicano Radical, que posteriormente ingresó junto al Psoe en la Conjuncion Republicano-socialista) **ordena al general Goded, y al igualmente sanguinario sucesor de Azaña y de el mismo, el general Franco a aplastar la revuelta, con un saldo de unos 400 muertos en batalla y 2000 presos asesinados, una vez más, cobardemente según las fuentes más generosas con el régimen republicano, y que al igual que la sangre derramada en Casas Viejas, tiñeron de rojo los petalos de los capullos socialistas.que en 1935, junto a la UGT se coaligaron al PCE, los marxistas del POUM, Union Republicana e Izquierda Republicana fundada y presidida por Azaña, formando el Frente Popular de España. El 16 de febrero de 1936, conseguirán ganar las últimas elecciones democráticas durante la II República.

Por lo anteriormente expuesto, me resulta extraño que dirigentes nacionalistas que han demotrado hacer cosas buenas por el pueblo en Andalucía, ondeen al viento orgullosamente junto a la arbonaida (bandera del pueblo andaluz) una bandera tricolor llena de sangre, y con un escudo que además de llevar una corona de almenaras de castillos en su parte superior, lleva los blasones de los cuatro reinos principales que invadieron Andalucía, representada por una minúscula granada bajo los símbolos de estos reinos invasores.

Esta perplejidad que no pocos sentimos, es extrapolable a los comunistas gallegos, asturianos, vascos, valencianos y catalanes, por nombrar a los mas activos opositores a la república. Otro día hablaremos de la I república y sus tropelías con el pueblo.



Andaluzía a 13 de abril de 2008
Xuanxo Ashraf Aben Bardibia
Vocal Junta Directiva ZEA

(Sociedad para el Estudio del 'Andalú')

Notas:

*Al día siguiente, hacia las dos de la madrugada, llegaron nuevos refuerzos al mando del capitán Rojas. Este ordenó el ataque con granadas al llegar un telegrama urgente del gobernador: "Es orden terminante del ministro de la Gobernación se arrase casa donde se han hecho fuertes los revoltosos".

Por orden del capitán se preparan unas piedras envueltas en algodón impregnado de gasolina. Se prende fuego en la choza inmediata a la del Seisdedos y rápidamente el fuego se extiende a la techumbre de paja donde están los rebeldes. Lograron escapar una mujer y un niño, después dos personas que son abatidas por el fuego de la ametralladora, se rescata al guardia herido, que había caído dentro del corral. En la choza mueren seis personas.

Al amanecer los guardias recorren distintas casas con la orden de Rojas de disparar contra el que se resistiera a abrir su puerta, un viejo jornalero fue muerto en el umbral de su casa, otro ante su hija y nieto, el padre de Mª Silva, La Libertaria (a quien en la Guerra Civil, 3 años después, asesinara el bando franquista) y doce jóvenes aldeanos son capturados al azar y fusilados aplicándoles la "ley de fugas" pese a que según todos los testimonios, eran inocentes pues no quedaban en el pueblo ningún miembro del sindicato

El cura del pueblo, Andrés Vera, dijo sobre Seisdedos a al misma comisión que ...- "era una persona excelente, de un comportamiento admirable con sus familiares, que jamás se habían metido con nadie, ni con el culto ni con su persona ... "

**Ante la petición de Gil-Robles comunicando a Lerroux que no se fia del jefe de Estado Mayor, general Masquelet, los generales Goded y Franco (que tenía experiencia al haber participado en la represión de la huelga general de 1917 en Asturias) son llamados para que dirijan la represión de la rebelión desde el Estado Mayor en Madrid. Estos recomiendan que se traigan tropas de la legión y de regulares desde Marruecos. El gobierno acepta su propuesta y el radical Diego Hidalgo, ministro de la Guerra, justifica formalmente el empleo de estas fuerzas mercenarias, en el hecho de que le preocupaba la alternativa de que jóvenes reclutas peninsulares murieran en el enfrentamiento, por lo que la solución adoptada le parece muy aceptable.

La Revolución de 1934 en Asturias y Barcelona sirve como pretexto para acusar a Manuel Azaña de instigador de los mismos, por lo que le encarcelan a bordo del destructor Sáchez Barcáiztegui, anclado en el puerto en Barcelona, resultando finalmente absuelto en el proceso judicial, suceso que narra en su libro Mi Rebelión en Barcelona. Curiosamente los cinco oficiales de la guardia republicana que testificaron contra Azaña en vez de ser procesados por injurio, fueron enviados a mejores destinos, incluso un teniente fue ascendido a capitán.


Bibliografía:

+ Los anarquistas de Casas Viejas, Jerome R, Mintz, Diputación provicial de Cádiz (Cádiz 1994)

+ Documental : "Viaje a la aldea del crimen", Ramón J. Sender. Con la interpretación principal de supervivientes y familiares además de parte del pueblo de Casas Viejas.

EL ARMISTICIO ANDALUZ

Existe la falsa creencia de que el pueblo andaluz ha sido un pueblo conquistado en no pocas ocasiones, permaneciendo impasivo ante estas múltiples invasiones. Algunos románticos argumentan que el carácter pacífico de los andaluces les incitaba a practicar un intercambio cultural con los pueblos que se acercaban a nuestras costas, lo que no es del todo incierto, y otros argumentan la falta de casta para luchar por su tierra ante el invasor, lo que no es cierto, ni en el caso andaluz, ni en el de ningún otro pueblo que siga vivo, aunque sea una resistencia bajo la dominación del ocupante, ya que el dominador acaba generalmente por anular la cultura del dominado, si no asimilando parte de esta y haciéndola suya, como ocurre en el caso concreto entre España y Andalucía, en el que todo rasgo de cultura andaluza es asimilado por España y hecho suyo, por ejemplo el flamenco, digno representante español en el extranjero, el caballo andaluz, ahora llamado pura sangre español, la guitarra española, el turco andaluz, cruce de los perros que acompañaban a las ovejas merinas traídas de Turquía  cruzado con el extinto carea andaluz, ahora llamado perro de agua español, o el toreo, arte de campo de los núcleos familiares ganaderos andaluces, etc, etc, etc. 
En lo referente a las artes creadas y desarrolladas en Andalucía, arte andalusí y mudéjar, se consideran pertenecientes a la mal llamada España árabe o musulmana, al no consolidarse esta hasta pasada la época andalusí en 1492, concretamente, en 1516, con la anexión del Reino de Navarra a la Corona de Castilla y Aragón.

Esto es consecuencia de la invasión* castellano-aragonesa de Andalucía como deja bien claro Julio Caro Baroja a lo largo de su estudio histórico-antropológico Los moriscos del reino de Granada, en el que refiere la costumbre de los campesinos andaluces de llamar castellanos a los esquejes que mejoraban la producción de un árbol o planta, y por defecto a todo lo que era bueno o productivo. Pensamiento que fue consolidado por los escritores de la Edad de Oro, como apunta en gran parte de su obra xenófoba Cervantes, El coloquio de los perros, Los trabajos de Persiles y Segismunda o en la segunda parte del mismísimo Don Quijote de La Mancha. Xenofobia probablemente procedente de los malos tratos sufridos bajo su cautiverio en Argel.

Bien, comencemos haciendo la casa por los cimientos, nunca mejor dicho. Según la tradición clásica, 80 años después de la guerra de Troya, 1104 aC, osea en 1024 aC, hace 3031 años, llegan los tirios de Fenicia, actual Líbano y descendientes de los israelitas de la tribu de Canaán a comerciar a las costas andaluzas, más concretamente a la actual Cádiz, Gádir nombrada por estos sus fundadores, pero vienen a traer prosperidad, a comerciar con la artesanía producida por ellos en un avanzado sistema de trueque, por lo que aquí no hay ni guerra ni sometimiento, sólo varios asentamientos costeros, y en este caso si podemos hablar de un intercambio cultural simbiótico y pacífico en sus comienzos al menos.

Estos fenicios culturizaron con su escritura, técnicas agrícola y demás avances tecnológicos a los descendientes de La Cultura de Argar, 2000 aC, autóctonos conocedores del oro, la plata y el bronce, y precursores de esta era, evolucionados de La Cultura de Los Millares, 4000 aC, también autóctonos y primeros vertebradores de una unidad geográfica andaluza al adentrarse hasta Sevilla, contrariando la norma de expandirse por las costas como era costumbre entre los pueblos de la época.

Gracias a estos intercambios culturales nace la civilización tartésica, primera civilización europea, alrededor de su ciudad Tarsis, Turtha o Tarta según la fuente. Sita en la desembocadura del Odiel en Huelva, en la del Guadalquivir o en el mismo Sevilla, también según la fuente. En lo que coinciden todas es en que podía hallarse en el área que hoy comprende el Coto de Dª Ana y alrededores. Y es nombrada en la misma Biblia en el Antiguo Testamento, Libro de los Reyes I 10-22, "En efecto, el rey Salomón tenía naves de Tarsisch en el mar junto con las naves de Hiram. Las naves de Tarsisch venían una vez cada tres años y traían oro, plata, marfil, monos y pavos reales" **. Los Tartesios escribían sus leyes en verso para evitar que estas fuesen falsificadas, pudiéndose encontrar en este hecho el primer germen genético de la tradición poética del pueblo andaluz.

Como consecuencia de La Batalla de Alalia hacia 537 adC, es posible que la desaparición de los griegos focenses que según Herodoto eran estrechos aliados y colaboradores de los tartesos, provocase una fuerte crisis económica entre estos, que pagarían de esta forma ante los cartagineses su apoyo a los focenses, al implantar los cartagineses la base de su nuevo monopolio económico Atlántico en Gadir, sita en pleno reino de Tartessos.

Alrededor del siglo VI aC nace la cultura celtíbera, que al lindar sus fronteras con la de los andaluces bastetanos y oretanos e influir mínimamente en estos, pasaremos por alto en este articulo, aunque halla servido a algunos como pretexto para hablar de una falsa homogeneidad cultural española, ya que el considerado nexo de unión de los pueblos íberos eran el idioma y el sistema político y como hemos visto anteriormente, estos eran diferentes al menos entre los turdetanos.

En ese mismo siglo VI aC, hacen su aparición en los alrededores de la antigua Tarsis, los "íberos" turdetanos***, inmersos en la influencia cartaginesa, aunque desarrollando una evolución propia de la cultura anterior, de forma que la población turdetana se sabía descendiente de los antiguos tartesios, y a la llegada de los romanos aún mantenían sus señas de identidad propias. De ahí que Estrabón señalara en sus crónicas que : " son considerados los más cultos de los íberos, ya que conocen la escritura y, según sus tradiciones ancestrales, incluso tienen crónicas históricas, poemas y leyes en verso que ellos dicen de seis mil años de antigüedad.", (Estrabón, III,1,6).

Ya hemos visto que Cartago tomó en el siglo VI aC el relevo de las metrópolis fenicias en decadencia. Cartago era una colonia convertida ya en metrópoli que se convertirá en la potencia económico-político-militar del Mediterráneo Occidental. Tras la conquista de Tiro por Alejandro Magno, Gádir pasará ya completamente a dominio púnico, dominio que, por otra parte ya se ejercía materialmente. Como los cartagineses eran también fenicios, la transición no fué más que un relevo familiar. Los cartagineses se dedicaron a expandir sus factorías procurando continuar las buenas relaciones con los íberos dueños del terreno, relaciones tan necesarias cuando de comerciar se trata y más cuando al nativo le precede fama de belicoso. La relación era cordial, ya que ambas partes se necesitaban, los púnicos necesitaban la protección y la mano de obra íbera y los íberos necesitaban la riqueza que proporcionaba el comercio. Pero este estado de cosas se complicaría en 241 aC con la derrota cartaginesa en la I Guerra Púnica en la que mercenarios andaluces, turdetanos, bastetanos y oretanos participaron y que dejó a Cartago arruinada y sin Sicilia, Córcega y Cerdeña. Para arreglar las cosas, el ejército cartaginés, compuesto por mercenarios africanos e íberos, fue tratado por el gobierno púnico como si de enemigos se tratara, y los íberos se rebelaron contra el gobierno púnico.

La familia cartaginesa descendiente de Amílkar Barca inició después de la I Guerra Púnica la sumisión efectiva de la península, que se extendió a buena parte de esta, sobre todo al Sur y al Levante. Una sumisión lograda mediante tributos, alianzas, matrimonios, o simplemente por la fuerza, para poder pagar a Roma los tributos de guerra y poderse rearmar para intentar un segundo asalto a Roma.

Sobre una primitiva ciudad tartésica, Mastia, el general Asdrúbal El Bello fundó la ciudad de Qart Hadasht, 227 aC (Carthago Nova para los romanos, actual Cartagena). La ciudad fue amurallada y urbanizada, según Polibio, sobre el cerro del Molinete de la ciudad se construyó Asdrúbal su palacio. Cartagena se convirtió en base de las operaciones militares de los cartagineses en Iberia.

Por otra parte, la península proporcionaría a Cartago un importante suministro de tropas tanto mercenarias como de leva con las que enfrentarse a Roma, y con las que reafirmar su dominio en el norte de África, lo que era considerado por los romanos motivo suficiente para invadir la península Ibérica, junto a la intención de Cartago de invadir su ciudad aliada Sagunto.

Tras la II Guerra Púnica 218aC a 201aC, el mismo 197 aC la provincia Citerior (actual Aragón, Cataluña, Castellón y Baleares) fue escenario de la rebelión de los pueblos íberos, principalmente ilergetes, que el procónsul Quinto Municio tuvo dificultades para controlar. La provincia Ulterior, (Valencia, Alicante, Murcia y la mayor parte de la Andalucía actual), tras la rebelión de los turdetanos, escapó del control de Roma, muriendo su gobernador. Roma hubo de enviar en 195 aC al cónsul Marco Catón, quien al llegar a Hispania encontró toda la provincia Citerior en rebeldía, con las fuerzas romanas controlando sólo algunas ciudades fortificadas. Catón venció a los rebeldes en el verano de este mismo año y recobró la provincia pero no logró atraerse a sus naturales, ni a los celtíberos que actuaban como mercenarios pagados por los turdetanos y cuyos servicios necesitaba. Tras una demostración de fuerza, pasando con las legiones romanas por el territorio celtíbero, les convenció para que volvieran a sus tierras. La sumisión de los celtíberos era aparente, y cuando corrió el rumor de la salida de Catón hacia Roma, la rebelión se reanudó. Catón actuó con decisión, venció a los sublevados y vendió a los cautivos como esclavos. Todos los nativos de la provincia fueron desarmados. Catón regresó a Roma con un triunfo otorgado por el senado y un enorme botín de guerra consistente en más de once mil kilos de plata, más de 600 kg de oro, 123.000 denarios y 540.000 monedas de plata, todo ello arrebatado en sus acciones militares. Tal como había prometido a Roma antes de su campaña, «la guerra se alimentará de sí misma».

La III Guerra Púnica, 149 a 146 aC, tiene lugar fuera de nuestras fronteras y con apenas unos pocos mercenarios íberos que contrajeron con Roma juramento de Devotio (contrato bélico por el que el cliente se comprometía a morir en caso de que el contratante, rey o jefe generalmente, muriese en batalla, a cambio de su protección, mantenimiento y mayor estatus social. Consagraban su vida a una divinidad para que protegiese a su jefe en el combate, viéndose estos obligados a suicidarse en caso de caer su jefe, con el fin de defenderlos más alla de la muerte).

En 206 aC derrota Roma a Cartago en la II Guerra Púnica y funda la provincia romana Ulterior, hasta 29 aC en que por división de esta aparece la Baética y hasta 411 dC con la llegada de los vándalos y alanos, (que tan solo permanecen 18 años), Andalucía vive un periodo de paz y prosperidad. Viviendo una simbiosis cultural y política con Roma, tal es así que tras conceder el emperador Vespasiano en el año 74 dC a toda la península la ciudadanía romana (latinitas) por la promulgación de la ley Minus Latium, y tras tres emperadores accede a la corona imperial Trajano en el 98 dC, a los 45 años, nacido en Itálica, actual Santiponce, Sevilla, al igual que su sobrino nieto Adriano quien le sucedió el año 117 dC, o el cordobés Lucius Annaeus Séneca, filósofo, senador, pretor, cuestor, consejero político y ministro, como también fuera senador Cornelio Balbo natural de Gades, la actual Cádiz y otros más. En otras materias destacó el botánico Columela, también gaditano, que escribió veinte volúmenes que trataban todos los aspectos de la agricultura y la viticultura romanas. A pesar de la Ley Minus Latium, que concede la ciudadanía romana a toda la península, la Baética mantiene una posición deferente con respecto a las demás provincias de la península que son consideradas colonias propiedad del emperador, frente a la dependencia senatorial de la Baética en lo que parece ser el primer gobierno democrático de Andalucía, ya que las leyes que a esta afectaban habían de ser aprovadas por mayoría en el senado de Roma.

En un periodo convulso y de decadencia del Imperio Romano, en 416 dC el emperador Flavius Honorius, a través de un pacto, Foedus, con el rey visigodo Valia, permite la entrada de estos en la península Ibérica, para que sean quienes defiendan los derechos de Roma frente a las tribus germánicas. Los vándalos los derrotaron en Mérida y acabaron pasando a África al igual que los alanos silingos que no se quedaron para ser absorbidos por la población baética, 429 dC.

Los suevos que no pudieron ser expulsados por Honorius, emprenden en 438 desde la Gallaecia, al mando de su rey Requila la conquista de la península, adueñándose de la Lusitania, la Carthaginense y la Bética. Su sucesor, Requiario, aprovechará las perturbaciones del movimiento bagauda para avanzar hacia la zona de Zaragoza y Lérida. Tal acción impulsó al Imperio Romano a pedir nuevamente a los visigodos, a través de su rey Teodorico II, la ayuda precisa para controlar la península. Las tropas visigodas cruzan los Pirineos y en el 456 capturan al rey Requiario, quedando el resto de los suevos en lo que hoy se conoce como Galicia. El reino suevo se mantuvo independiente hasta finales del siglo VI. El resto de la península pasa a manos visigodas, pasando a formar parte del reino visigodo de Tolosa, con capitalidad en Tolosa (Toulouse, Francia). Las oleadas de conquista se sucederán con posterioridad, pero ahora para ocupar espacios donde domina todavía el Imperio Romano.

En el año 476, los visigodos ya se habían asentado en la península Ibérica y en 490 termina el grueso de las migraciones desde el norte.

En el año 534 el general Bizantino Belisario, bajo el reinado de Justiniano derrota a los vándalos en el norte de África y se apodera de todas las provincias romanas, En 552 los bizantinos intervinieron en disputas internas de la península y anexionaron al Imperio extensos territorios del sur. La presencia bizantina se prolongó hasta el año 624 en que el rey visigodo Suintila con el apoyo del emperador romano Heraclio, acabaría por expulsar a los bizantinos de la península. No obstante estos dejaron su huella en el arte, configurando otro hecho diferencial mas de Andalucía.

La monarquía visigoda conoció un momento de debilidad durante el siglo VI. Al menos dos reyes son asesinados sucesivamente, Teudiselo, en un banquete celebrado en Sevilla con béticos al año de su ascensión al poder, y Agila I. En distintas zonas de la Bética, Córdoba, Sevilla y Mérida se producen sublevaciones de terratenientes contra la autoridad real. Ni que decir tiene que el pueblo autóctono no actuó como mero observador de estas contiendas, sino más bien todo lo contrario, tomando parte según sus intereses como hemos visto en el caso del asesinato del rey visigodo Teudiselo.

Comienza con Al-Andalus una opaca época de la historiografía oficial. Son no pocos los historiadores, arqueólogos, numismáticos y demás especialistas los que cuestionan que según algunas fuentes 9.000 o según las más generosas 25.000 soldados árabes y bereberes entraran en la península por el Estrecho de Gibraltar en 711 y en tan solo siete años acabaran por conquistar un reino de guerreros visigodos con cuatro siglos de presencia consolidada y veinte millones de habitantes. Algunos investigadores, tras comprobar que los musulmanes atribuían a sus correligionarios victorias imposibles y que los cristianos omitían consignar cualquier aspecto de lo que estaba sucediendo en su suelo, concluyen que el mito ha pervivido contra toda lógica porque ha interesado mantenerlo. Entre los musulmanes, porque les proporcionaba una pátina de gloria; entre los cristianos ortodoxos, porque encubría ante su propio pueblo lo que en realidad fue un fracaso social y religioso. Siendo para estos más plausible admitir una derrota militar que una de fe.

Con la llegada de los visigodos, conversos al catolicismo, arriva a la península la corriente arriana o unitaria, que proclama la unidad de Dios y que Jesús de Nazaret no es su hijo sino un profeta, frente al trinitarismo, que se basa en el Misterio de la Santa Trinidad. Esta diferencia fue pretexto para persecuciones, expropiaciones y varias luchas sucesorias entre los reyes visigodos. Cuando el rey Vitiza subió al trono en el año 702, comenzó a deshacer los entuertos que sus antecesores venían profiriendo al pueblo desde que en 587 el rey Recaredo se aliara con los obispos trinitarios dependientes de Roma por conveniencias políticas y adjurara del arrianismo que sus antecesores venían practicando desde que en 460 tomara el poder el monarca Eurico. Fue el rey Vitiza en 702 quien declaró una amnistía contra los perseguidos y les restituyó sus bienes, detuvo las medidas hostiles contra los judíos y convocó el XVIII concilio de Toledo, cuyas actas, sospechosamente, se han perdido.

A la muerte de Vitiza, en torno a 709 todo cambió. La nobleza y los obispos impidieron que su hijo Achila, que era menor de edad ocupara el trono y eligieron en su lugar al que la historia ha conocido como Don Rodrigo, (Roderico), un jefe militar afín a sus intereses. Estalló entonces una guerra civil entre los partidarios de éste, seguidores del Cristianismo establecido, y quienes apoyaban a los sucesores de Vitiza, más comprometidos con las creencias unitarias o arrianas, que veían en Don Rodrigo a un usurpador del trono visigodo.

Al mando de la Bética estaba Rechesindo, el antiguo tutor del hijo de Vitiza. Rodrigo lo mató en una escaramuza y entró en Sevilla sin oposición. Entonces, los partidarios de la estirpe de Vitiza, los debilitados unitarios, pidieron ayuda a su correligionario Taric, gobernador de la provincia visigótica de Tingitana (la actual Tánger), que había sido nombrado por Vitiza y con cuyo reinado mantenía estrechas relaciones comerciales. Taric era probablemente de raza goda, como apunta la sílaba "ic" hijo en lengua germánica. Uno de sus jefes militares era Yulian, de origen romano, a quien la leyenda de la invasión convirtió en el traidor conde Don Julián. Taric cruzó el estrecho con guerreros de diversas etnias, integrados en la causa unitaria, entre los que abundaban los bereberes.

La presencia de estas tropas no provocó una especial reacción entre la población autóctona, ya que la petición de auxilio a fuerzas extranjeras era una práctica muy corriente en la península Ibérica. También los judíos, que habían sido ferozmente perseguidos por los monarcas godos después de que éstos abandonaran la fe arriana, acogieron favorablemente a los recién llegados.

Los expertos subrayan que sólo un estado puede organizar una invasión militar. Y no existía entonces un imperio arábigo, sino tribus y pequeños caudillos frecuentemente enfrentados entre sí y carentes de gobierno, administración y ejército.

Según el historiador Ignacio Olagüe, "en las crónicas latinas y bereberes aparecen los godos como un grupo aparte que guerreaba contra un enemigo que no era español, ni cristiano, ni hereje, sino anónimo; es decir sarraceno". Lo que no podía decir, o lo ignoraba el cronista, era que los godos luchaban contra la masa del pueblo, contraria a la oligarquía dominante".

Allá por el siglo IX, cuando los musulmanes llevaban 140 años en la península, tenían desde hacía un siglo la capital en Córdoba, la más importante y refinada ciudad de Occidente por entonces, con un millón de habitantes, y es evidente que no habían forzado la conversión masiva de indefensos cristianos, ni siquiera hacían proselitismo de su fe ni alardes de su culto. ¿Qué fe seguían entonces la mayoría de los andaluces? Lo más probable es que se tratara del arrianismo tradicional, que como vimos anteriormente creía en la unidad de Dios (primer dogma de fe musulmán), en discreta evolución hacia el islamismo, por lo que los nativos no tuvieron dificultad en abrazar la nueva religión, igual que adoptó paulatinamente la lengua árabe en cohabitación con el romance baético proviniente del latín, que posteriormente evolucionaría hacia el romance aljamiado de Al-Andalus o andaluz clásico****. No hubo imposición, sino una lenta seducción. Y no se trataba de una fe extranjera. Asín Palacios y otros arabistas mantienen que el islamismo es una suma de creencias o sincretismo, que tiene en su base lo arriano y lo judaico. Se comprende el respeto de los musulmanes hacia las "gentes del Libro", con las que comparten lo esencial: el sometimiento a un solo Dios con el que pueden comunicarse directamente y desde cualquier lugar.

Se ha querido transmitir la idea de que la península era poco menos que un erial artístico e intelectual hasta que la fecundó el Islam. Sin embargo, el historiador Bonilla san Martín apunta que " en el movimiento priscilianista, los trabajos de los concilios de Toledo, las producciones de los escritores, atestiguan en los siglos IV y V una cultura excepcional. La invasión goda, lejos de sofocar este progreso, lo acrecentó y estimuló notablemente". De hecho, los estudiosos mantienen que el arte arábigo fue una prolongación del tartesio, ibero y visigótico. Valga como muestra la Estrella Tartésica de ocho puntas, símbolo religioso que representa al sol, adorado por lo tartesios y al que los andalusíes daban un carácter esotérico, viendo en el representado a las dos naturalezas, la humana y la divina, simbolizada ésta por la unión de dos cuadrados.

El árabe no empieza a generalizarse por escrito en España hasta la segunda mitad del siglo IX, concretamente con la aparición de Los Calendarios de Córdoba en 850, escritos en romance aljamiado de Al-Andalus. Es entonces cuando florecen las ciencias, la filosofía y la poesía. La rica lengua árabe es el instrumento; el genio lo aportan aquellos que vivían ya en Al-Andalus y los que llegaron como invitados, tanto del mundo islámico como del cristiano, o de los judíos andaluces, sin distinción de etnias. No obstante, innovaciones arquitectónicas como el arco de herradura no son una aportación arábiga; éste existía en Occidente y puede verse en varias construcciones de España y Francia anteriores al Islam. Tampoco parece obra suya la mezquita de Córdoba, ni nació mezquita. Ese templo, bosque de columnas, es incompatible con el culto musulmán y con el cristiano, ya que ambos exigen espacios diáfanos para seguir al oficiante.

Cabe destacar el apogeo que alcanzan durante esta época la filosofía de la mano de Averroes, Farabí, Salomón Ben Gabirol, Avicena, Algacel o el recientemente (2005) nombrado premio Nobel a titulo póstumo Ibn Jaldún; en ciencias ocultas resaltan Abd Rabbihí, Ibn Yulyul, Yahya al-Bitriq o Tábit Ben Qurra; en matemáticas, el conocido como el Euclides andaluz, Abd al-Rahmán Ben Badr, Ibn al-Samh o al-Juwarizmí entre otros muchos; en astronomía destacan al-Fargani, leido por Colón antes de descubrir América, Azarquiel y Abnavimunzor; en astrología Ibn al-Daya, Abú Bakr Ben al-Hásib, Masallah, Abú Alí al-Jayyat o Ibn al-Farruján al-Tabarí; en óptica Ibn al-Haytam, Alhacén, Qazwini, Abul-l-`Alà´ al-Ma´arrí y Biruni; en alquimia esotérica destacaremos a Du-l-Nun, Abd Allah y Abú Maslama al-Mayrití; en medicina Ibn Serapión el Viejo, Mesué, Hunayn Ben Ishaq, Alí Ben Isa, Kindí o el farmacólogo y dietista Abenguafith; en física Ibrahim Ben Sinán Ben Tábit Ben Qurra, Kamal al-Din al-Farisi o Algacel.

Muchos de estos sabios lo eran en varias ciencias, pero no los he querido repetir para rendir homenaje al máximo numero posible de ellos y para no saturar al lector, por lo que no seguiré mentando a los científicos que destacaran en otras ciencias como la botánica, zoología, paleontología, mineralogía, literatura y muchas otras más.

No quisiera pasar pagina de Al-Andalus sin rendir también homenaje a mi otrora vecino y antepasado algecireño Muhammad Ibn Abd Allah Ibn Abi Amir, quien pasara a la historia por su apodo honorífico Almansur o Almanzor, el Triunfador. También compartió apodo con Saleh ed Din, Saladino, el de Azote de la cristiandad o el de Espada del Islam. Merecidos apodos si tenemos en cuenta que, durante su ministerio (más bien gobierno) bajo los califatos de Al Hakam II y su sucesor Al Hisham II entre finales del siglo X y principios del XI, emprendió por decisión propia cincuenta y cuatro razias contra los reinos del norte peninsular sin perder una sola, (aunque perdiera un par de batallas) y asestando un duro golpe a lo que en la época fuera considerado como el centro mundial de la cristiandad, Santiago de Compostela, de donde tras arrasar la ciudad se llevara como trofeo además de un buen número de prisioneros, las campanas de la catedral y la hojas de las puertas de la ciudad, que pasaron reforzar el techo de la Mezquita Mayor de Córdoba. No obstante, Almanzor dió orden a sus soldados de no profanar la tumba del apóstol Santiago.

Anteriormente en tiempos del Emir Al-Hakam I, un grupo de cordobeses fueron expulsados del arrabal de la ciudad por revelarse contra el gobierno por las severas medidas fiscales con que este les venía presionando, tras ser incendiado el arrabal, unos tuvieron que huir a Toledo, otros a Fez y un tercer grupo, el más numeroso, unos quince mil, embarcaron en cuarenta naves desde el puerto de Pechina, actual Almería, hacia el puerto de Alejandría en el norte de Egipto, donde empezarían una nueva vida. Una vez en altamar, antes de llegar a Egipto, atacaron varias islas del Mar Egeo, llevando consigo un cuantioso botín que usaron para establecerse en Alejandría. Aprovechando los disturbios que sufría el país, fundaron en la ciudad una pequeña república que durara diez años hasta que el gobernador de Egipto los expulsara.

Encabezados por un aventurero cordobés, Al-Balluti, emprendieron rumbo a la isla de Creta, que ya conocían bien por anteriores incursiones de las que obtuvieron varios botines. Una vez establecidos allí aprendieron el arte de la navegación y se dedicaron a subsistir de la piratería y la exportación de queso y miel. Fundaron en la isla un pequeño estado musulmán desde el que atacaron varias veces a los antiguos propietarios de la isla, los habitantes de Bizancio, a los que propelieron varios asedios con la obtención de numerosos botines y esclavos. Este estado duró casi un siglo y medio hasta que los descendientes de Al-Balluti fueron derrotados por las tropas cristianas trás ocho meses de asedio por tierra y mar.

El Islam se fue de la península tal y como llegó, en medio de guerras civiles, en esta ocasión de los reinos de taifas andalusíes. Aún así los reinos del norte necesitaron del apoyo de Europa y el Vaticano con la promulgación de una cruzada contra Al-Andalus por el Papa Inocencio III.

Los andaluces no cesaron en el empeño de luchar por su libertad, levantándose repetidas veces en armas contra el opresor español, siendo la más sonada la Guerra de Las Alpujarras, que mantuvo durante tres años (1568-71) en jaque al reino de Felipe II. Fernando de Córdoba y Valor, descendiente de los califas de Córdoba lideró a los andaluces bajo su nombre musulmán de Aben Humeya con el que fue coronado rey en las inmediaciones de Narila. Siendo muerto al año le sucedió su primo Aben Aboo, mientras que por el bando de Felipe II y con la ayuda de nuevo de Europa, más en concreto con tropas venidas del norte de Italia bajo el mando de Juan de Austria, hermanastro de Felipe, acabara la guerra en la cueva de Bérchules.

Menos intenso fue en 1641 el intento de Gaspar Alonso Pérez de Guzmán, IX Duque de Medina Sidonia, de proclamarse rey de Andalucía. Contó con el apoyo del Marqués de Ayamonte, quien al ser detenido por el Conde de Olivares, tio del primero, confesó que su intención era la de instaurar una república andaluza. Este intento secesionista no triunfó por no contar con el apoyo popular ni la prometida ayuda de las armadas inglesa y holandesa. Entre 1647 y 1652 se suceden en Andalucía múltiples motines que eran fuertemente represaliados por los ejércitos de turno.

En octubre de 1807 las tropas de Napoleón entran en España con la intención de invadir Portugal, invadiendo bajo engaño a España también, y llegando a Cádiz en 1810, único territorio peninsular no conquistado, y la sitia durante dos largos años con bombardeos continuos que no obtuvieron los frutos deseados. El 19 de Marzo de 1812 se firma en Cádiz la primera constitución española. Antes el 19 de julio de 1808 en Bailén (Jaén), el Imperio Napoleónico representado por el general Dupont sufre su primera derrota de la mano del general Castaño, acompañado de una pequeña facción de su ejército y del grueso de las tropas de las juntas provinciales andaluzas, así como de la participación de la mayoría del pueblo. Esta sirvió como desencadenante de la caída de dicho imperio.

En 1819 se reunió en Andalucía un ejército destinado a sofocar la sublevación de las colonias en América. Varios oficiales habían decidido aprovechar aquella ocasión para proclamar la Constitución de 1812. Riego, uno de los comprometidos con el movimiento, se alza en Las Cabezas de San Juan (Sevilla) el 1 de enero de 1820. Poco después se trasladaron a Arcos de la Frontera, donde fue detenido el general en jefe del ejército expedicionario, conde de Calderón.

La heroína andaluza Dª Mariana Pineda (a quien muchos consideramos la madre de la patria andaluza) hace su puesta en la escena histórica en 1831, . En un registro de su casa de Granada, Ramón Pedreosa y Andrade, comisionado especial para las causas de conspiración contra la Seguridad del Estado, una especie de policía política, requisa una bandera de dos metros por uno aproximadamente hecha en tafetán morado, en la que había cosido un triángulo verde, los dos colores del concepto de Oriente masónico y en la que se había bordado en hilo rojo el lema Igualdad, libertad y ley. Aunque erróneamente se le atribuyó como bandera nacional andaluza según su propia leyenda, su significado político fue el mismo. Es arrestada, acusada de conspiración e insurrecta, e inmediatamente encarcelada. Durante el juicio, Pedrosa, quien se le había insinuado, enamorado o confundido por la libertad sentimental de Dª Mariana Pineda, intenta convencerla de que delate a sus cómplices a cambio de perdonarla, pero ella se niega, muriendo asesinada en el garrote vil.

También en esta época el pueblo andaluz a protagonizado historias revolucionarias como La Sublevación de Loja o Revolución del Pan y el Queso, que tuvo lugar el 28 de junio de 1861 cuando un numeroso grupo de jornaleros encabezados por Rafael Pérez del Álamo asaltaron el cuartel de la guardia civil de Iznájar en Córdoba como consecuencia de las pésimas condiciones de trabajo y ante la frustración por no poder acceder a los beneficios de la desamortización. Se extendió por Archidona, Illora, Huétor-Tájar y Alhama de Granada. Hasta que el 4 de julio la fuerzas militares gubernamentales toman la ciudad de Loja tras un sangriento combate contra el pueblo sublevado.

El siguiente andaluz luchador por la libertad fue el también conocido como el padre del anarquismo andaluz, Fermín Salvochea, que llegara a ser alcalde de Cádiz y presidente de su cantón en 1873. Participó en la Gloriosa, Revolución de 1868 y también se vio implicado en los juicios de La Mano Negra en 1883.

La revolución de 1868 comenzó en Cádiz, para septiembre de 1868, la suerte de la corona ya estaba echada. Las fuerzas navales con base en Cádiz, al mando de Juan Bautista Topete, se amotinaron contra el gobierno de Isabel II. El pronunciamiento ocurría en el mismo lugar donde se levantara en armas contra su padre el general Riego cincuenta años antes. El momento cúspide de la revolución fué La Batalla del puente de Alcolea ocurrido en la localidad cordobesa de Alcolea (una pedanía de Córdoba) el 28 de septiembre del año 1868, en el cual el ejército revolucionario de La Gloriosa al mando del general gaditano Serrano derrota a los soldados de Isabel II obligando a ésta a exiliarse en Francia y comenzando así la etapa del Sexenio Revolucionario (1868-1874).

También durante esa 1ª República tuvo lugar La Revolución Cantonal coincidiendo casi en el tiempo con una huelga revolucionaria acaecida en Alcoy (la llamada Revolución del Petróleo) días antes del 12 de julio de 1873, cuando estalla la insurrección en Cartagena, extendiéndose en los días siguientes por muchas zonas de las entonces regiones de Valencia, Murcia, Andalucía y en las provincias de Salamanca y Toledo, lugares todos ellos en los que se llegaron a articular cantones (estados independientes voluntariamente federados en la Federación española), destacando también, en Extremadura el intento de creación de un cantón extremeño ligado a Lusitania.

La mayoría de los cantones suprimieron monopolios, reconocieron el derecho al trabajo, la jornada de ocho horas y terminaron con los impuestos sobre consumo (derecho de puertas). Las tendencias socialistas y anarquistas no consiguieron imponerse y sólo en Cádiz, Sevilla y Granada tuvieron los internacionalistas una fuerte influencia. Fue en este momento cuando aparecen los movimientos internacionalistas obreros llegados de Italia, principalmente el anarquista. Prueba de ello es que, de los cerca de 50.000 obreros que contó en muy corto espacio de tiempo la Federación de Trabajadores de la Región Española, Andalucía aportaba unos 29.000. Cataluña contaba en ese momento con unos 13.000 afiliados. Junto con Andalucía formaba la columna principal del internacionalismo en España.

De estos movimientos surgiría en Jerez La Mano Negra, una organización secreta anarquista que actuó en Andalucía a finales del siglo XIX, a la que se le atribuyeron asesinatos, incendios de cortijos y cosechas y varios ajusticiamientos por parte de jornaleros contra los terratenientes. Las fuerzas de seguridad del Estado llevaron a cabo una dura represión basándose en cuatro crímenes cometidos a finales de 1882 y los primeros meses de 1883. El resultado fueron quince campesinos condenados a muerte, de los cuales siete fueron ejecutados en la Plaza del Mercado de Jerez de la Frontera el 14 de junio de 1884.

En 1883 tiene lugar un intento fallido por dotar a Andalucía de un estado independiente que se integraría voluntariamente como estado federal en una federación hispánica, La Constitución Federal l para Andalucía aprobada en Antequera, fruto de las convulsiones vividas desde la Revolución de 1868, el breve reinado de Amadeo I, la experiencia republicana y de nuevo la restauración borbónica.

La Constitución de Antequera establecía adelantos democráticos y logros sociales verdaderamente avanzados para la época, como la igualdad y derecho a voto de la mujer o la libertad de pensamiento y asociación o la legitimidad de las huelgas obreras y la práctica de la resistencia solidaria.

A principios del siglo XX hace su aparición en la escena política andaluza, el más sublime héroe andaluz, D. Blas Infante Pérez de Vargas, el que actualmente es conocido como "padre de la patria andaluza", según el estatuto de autonomía de Andalucía.

En 1918, se celebra La Asamblea de Ronda, a propuesta de D.Blas Infante, que asume la Constitución de Antequera de 1883 y aprueba los símbolos de Andalucía: la bandera, el escudo y el lema. En 1919, se redacta el Manifiesto del 1 de enero en Córdoba en el que se reivindica a Andalucía como nación. D. Blas viaja a Madrid en 1923 por la muerte de su padre. La dictadura de Primo de Rivera (1923) le sorprende allí un mes antes de instalarse en Isla Cristina. La represión cierra los Centros Andaluces. En 1933, en la Asamblea de Córdoba, Infante pide un recuerdo "para aquellos maestros andaluces que pertenecen a los Centros Andaluces, frecuentemente cerrados por la Guardia Civil durante los tiempos ominosos de la monarquía y clausurados en definitiva al advenimiento de la dictadura de Primo de Rivera."

En 1931, al acabar la dictadura de Primo de Rivera, se proclama la Segunda República. Renace en D.Blas Infante la esperanza y se reconstituye el movimiento pro-estatuto con la creación de las Juntas Liberalistas. Este mismo año, se presentará a las elecciones en una candidatura republicana andalucista, acusada de preparar una insurrección armada para el día antes de las elecciones. Se defiende de las calumnias en el libro La verdad sobre el Complot de Tablada y el Estado Libre de Andalucía. También en este año forma parte, junto a Pascual Carrión, de la Comisión Técnica Agraria para la solución del problema de los latifundios.

En 1936, se crea Acción pro Estatuto Andaluz, todo va marchando según lo previsto. En Cádiz es izada por primera vez la bandera andaluza, en Jerez es entrevistado en la radio para hablar del Estatuto y en Sevilla se coloca la bandera andaluza en el Ayuntamiento.

En el mes de julio de 1936 estalla la Guerra Civil. Es detenido el 2 de agosto por miembros de Falange y conducido de Coria a Sevilla para ser encarcelado en el antiguo cine Jáuregui. Finalmente es fusilado en la madrugada del 11 a la altura del kilómetro 4 de la carretera de Carmona, acabando así con el anteproyecto del Estatuto de Autonomía para Andalucía, frustrado por el comienzo de la guerra, ya que la fecha prevista para el referéndum de aprobación estaba fijada para el mes de septiembre de ese mismo año.

Bajo la dictadura de Franco se bloquearon todos los procesos autonómicos, aunque hubo resistencia política. En 1965 Rojas Marcos funda Compromiso Político de Andalucía. En 1971 el día 29 de Marzo, en pleno estado de excepción, Rojas-Marcos es detenido por la policía y posteriormente encarcelado por haber pronunciado sendas conferencias sobre "La Acción Política" en los Colegios Mayores Universitarios de San Juan Bosco de Sevilla y Loyola de Granada, los días 11 y 12 de Marzo, respectivamente. En ellas critica la Dictadura y exalta la Democracia. La noticia es ampliamente difundida por la prensa nacional y extranjera. El New York Times (4.4.71) publica una larga crónica en la que califica a Rojas-Marcos como " opposition leader".Alianza Socialista de Andalucía. El Tribunal de Orden Público le condenará a dos años de prisión que, tras el recurso interpuesto, se convierten en tres años de destierro.

El 4 de diciembre de 1977 unos dos millones de andaluces salen a las calles por toda Andalucía pidiendo la autonomía, convocados por muchas asociaciones sociales y culturales así como por todos los partidos políticos salvo la Unión de Centro Democrático.

El 27 de abril de 1978 es aprobado el Real decreto de ley 11/1978 por el que se regula un "régimen preautonómico para Andalucía", y tras el referéndum del 28 de febrero de 1980, se aprobó el Estatuto de autonomía de Andalucía o Estatuto de Carmona.

Fue el único estatuto de autonomía votado por el pueblo en España, y pese al boicot de UCD y PSOE, gracias a Rojas Marcos y otros cuatro diputados andalucistas en las cortes generales, se consiguió acceder por el art. 151 de la constitución española, que ya se le aplicó a las comunidades de Euskadi y Cataluña, y que concedía autonomía plena a las nacionalidades históricas, frente al art 143 que se le pretendía asignar a la autonomía andaluza.

Hay que añadir con letras mayúsculas a una larga lista escrita con sangre, el nombre de Manuel José García Caparrós, malagueño de diecinueve años, otro héroe andaluz que murió por defender la libertad de su patria, Andalucía, el 4 de diciembre en 1977 al intentar izar la arbonaida (bandera andaluza) en el ayuntamiento de Málaga.

Algunas fechas del principio de este articulo no están del todo claras, ni siquiera la oficialidad histórica se pone de acuerdo en las fechas, lo que no empaña el leit motiv de este articulo, que no es otro que demostrar que el pueblo andaluz no es ni un pueblo belicoso, ni sumiso, que siempre a luchado por su libertad. Y que existe una continuidad cultural en las diferentes etapas vividas por esta gran nación que es Andalucía. Aunque recibimos influencias de otras culturas e influenciamos a otras, siempre fuimos los mismos andaluces los que pasamos de crear una Cultura de Los Millares a otra de Argar, luego de otra tartésica a una turdetana, o de una bética a una andalusí y así sucesivamente hasta el día de hoy.


* Hablamos de invasión porque como dijo Ortega y Gasset "Una reconquista de seis siglos no es una reconquista".
** También en el Antiguo Testamento, el profeta Ezequiel comenta que Tiro comerciaba con Tarsis, en este caso también es posible que se refiriera a Tartessos ya que Fenicia ya había contactado con ellos. El poeta Estesícoro, siglo VI adC, menciona a Tartessos en su Geroneida, donde narra el décimo trabajo que encomendó Euristeo a Heracles, que consistía en matar al gigante tricéfalo Gerión que gobernaba en un reino cercano a Tartessos. Se considera a esta la primera referencia oficial a Tartessos. Anacreonte en el 530 adC hace referencia en una de sus obras a la riqueza y complejidad política del reino tartésico, y cuando el viajero Pausanias visitó Grecia en el siglo II adC (Paus. Desc. 6 XIX 3), vió dos cámaras en un santuario de Olimpia que la gente de Elis afirmaba realizadas con bronce tartesio. También en el siglo II adC, Justino escribe sobre el mito tartesio del rey curete Gargoris y su nieto Habis, (Epit. Hist. Phil, XLIV, 4,1). Por último también Herodoto escribe sobre el rey Tartesio Argantonio y las relaciones de este con Grecia.
*** Los íberos son considerados un conjunto de pueblos que las fuentes clásicas (Hecateo de Mileto, Rufo Festo Avieno, Herodoto, Estrabón, etc.) identifican en la costa oriental de la península ibérica con este nombre al menos desde el siglo VI a.d.C.: elisices, sordones, ceretanos, airenosinos, andosinos, bergistanos, ausetanos, indigetes, castelani, lacetanos, layetanos, cossetanos, ilergetas, iacetanos, suessetanos, sedetanos, ilercavones, edetanos, contestanos, oretanos, bastetanos y turdetanos. Según la prosodia y la etimología latina, la forma original sería ibero, aunque según la Real academia de la lengua española, íbero es así mismo correcta para referirse a dichos pueblos y su lengua.
**** El castellano actual cuenta con mas de veintisiete mil palabras heredadas del andaluz clásico, la lingua mater del andaluz contemporáneo, y del cual mantenemos en Andalucía las diez vocales latinas (el sistema vocálico es el máximo rasgo identitario de un idioma), sin embargo La Real Academia de la lengua no le reconoce al andaluz el estatus de dialecto siquiera.


BIIOGRAFIA

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- Amando Melón (1928), Geografía histórica española, Madrid, Editorial Voluntad.

Andaluzía, Noviembre 2007

Xuanxo Ashraf Bardibia Garçelya
Vocal de la Junta Directiva de la ZEA
(Sociedad para el Estudio del ‘Andalú’)
FORO ABEN HUMEYA