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viernes, 1 de abril de 2011

IV CENTENARIO DEL GENOCIDIO Y EXPULSION DEL PUEBLO ANDALUSI Y BICENTENARIO DE LA LIBERACION DE LATINOAMERICA


Este año se cumple el cuarto centenario del genocidio y expulsión del Pueblo Morisco de su tierra, Andalucía, y también el bicentenario de la liberación de casi todos los países de Latinoamérica, estos dos centenarios coincidentes están mas relacionados de lo que nos pueda parecer a simple vista, ya que cabe recordar a modo de homenaje a los primeros esclavos que llevaron los conquistadores al Nuevo Mundo, y que al contrario de lo que la mayoría piensa, no fueron personas de raza negra de África, sino moriscos andaluces, que irónicamente fueron llevados por marineros andaluces descendientes de moriscos, que a fuego de la Inquisición se convirtieron al cristianismo 250 años antes.

Estos esclavos eran euro-africanos en realidad, ya que el Pueblo Morisco incluye a personas de diferentes razas y credos que comparten una misma cultura andaluza, y que por orden cuantitativo va desde andaluces de origen tartésico-latino, amazighen (bereberes), negros, judíos y en menor medida árabes*, pero al fin y al cabo, hermanos todos que compartían y compartimos un mismo área geográfica y una misma cultura milenaria.

Los latinoamericanos estan de celebración por la liberación de sus pueblos, y por haber roto el yugo que les imponía la Corona española con el asesoramiento y guía de la Santa Inquisición, los moriscos andaluces no podemos celebrar que se nos robaran nuestra casas y nuestras tierras, se nos prohibieran nuestras vestimentas, idioma y costumbres, se nos prohibiese nuestra religión mayoritaria, se quemaran en la hogera a muchos que no se quisieron convertir al cristianismo, y se expulsaran de nuestra tierra a nuestros antepasados, más que celebrarlo, debemos reivindicar nuestro derecho a una disculpa por parte del Estado español y el reconocimiento de la naturalización andaluza de nuestros hermanos andalusies en la diaspora magrebí, como ya le reconoció el Estado español a parte de nuestro pueblo expulsado y masacrado, como fue a nuestros hermanos latinoamericanos, andalusíes-sefardíes y a filipinos, pese a no tener estos últimos tanta cultura o historia común como los anteriores, sólo apellidos españoles que les dejaron los colonizadores en Filipinas, y eso sí, el idioma tágalo con mucha influencia castellana. No digo que tengan derecho de acogerse a la nacionalidad española, sino que ese derecho lo tienen todos los grupos étnicos que componían y componen nuestro acervo cultural e histórico. 

En muchos lugares de Latinoamérica se liberaron de los conquistadores españoles para caer en manos de conquistadores capitalistas, que hasta hace poco ponían a sus secuaces al servicio del nuevo imperio euro-americano, traidores a sus pueblos, un sin fin de dictadores como Juan María Bordaberry, Aparicio Méndez, Ulises Heureaux, Gregorio Conrado Alvarez, Carlos Ibáñez Del Campo, Alfredo Stroessner, Hugo Banzer, Juan Velasco Alvarado, Humberto Branco, Gustavo Rojas Pinilla, Anastasio Somoza, Marcos Pérez Jiménez, Tiburcio Carias Andino, Carlos Castillo Armas, Fulgencio Batista, Francois Duvalier, Jean-Claude Duvalier, Rafael Leonidas Trujillo Molina, Gabriel Gonzalez Videla , Augusto Pinochet, y muchos dictadores disfrazados de demócratas como Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Carlos Andrés Pérez, Rafael Caldera, Jaime Lusinchi y Luis Herrera Campis, o recientemente en Honduras Roberto Micheletti entre otros. 

También el Estado español tuvo sus dictadores, destacaremos a el que pasa a la historia como el Rey Felón, Fernando VII, a José Antonio Primo de Rivera o al dictador nacional-católico Francisco Franco, sin extendernos con la lista de reyes absolutistas que reinaron este país.

Todo pueblo oprimido ha tenido que luchar por su supervivencia con un libertador o mártires nacionales al frente; como contraposición a estos dictadores de los que hemos hablado, nombraremos a modo de homenaje a Aben Humeya, Aben Aboo, Simón Bolivar, Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, José Gervasio Artigas, Bernardo O'Higgins, Antonio Nariño, Manuel Ascensio Padilla y su esposa Juana Azurduy, José de San Martín, Mariana Pineda, José Martí, Emiliano Zapata, Pancho Villa, Agusto Cesar Sandino, Ernesto Che Guevara, D Blas Infante Pérez de Vargas, José Manuel García Caparrós, y aún en activo el Subcomandante Marcos y el EZLN (Ejercito Zapatista de Liberación Nacional).

Pero en este artículo no hablamos de romanticismo del pasado, sino de una lucha por los derechos sociales de los pueblos, y esta aún no ha terminado, porque los dictadores del pasado hoy se han reconvertido en falsos demócratas que están masacrando a pueblos como los Mapuches en Chile, putumayos, chiapanecos, aymaras, guaraníes, etc. Incluso en la vieja y democrática Europa, el presidente francés Sarkozy, que es de origen húngaro, está expulsando a los gitanos rumanos y búlgaros de Francia, con el apoyo explicito del presidente español Zapatero y la complicidad del resto de la Unión Europea.

Por todo lo expuesto, ¡ celebremos la libertad de los pueblos latinoamericanos, reivindiquemos los derechos de los moriscos andalusíes dispersados por todo el mundo, y continuemos la lucha por la igualdad social de todos los pueblos e individuos del orbe !



Andaluzía a 16 de diciembre 2010
Xuanxo Ashraf Aben Bardibia Garçelya
La Mano Berde

jueves, 31 de marzo de 2011

ANDALUCÍA Y EL MAGREB

    Vista satélite del Magreb. by Google 
Hace unos doscientos cincuenta millones de años, entre los periodos geológicos mesozoico y cenozoico, la placa africana colisiona con la indoeuropea y eleva el actual Valle del Guadalquivir, donde por aquel entonces se encontraba el Estrecho de Gibraltar, dando lugar a las Cordilleras Bética y Penibética, así como a Sierra Morena, o lo que es lo mismo, creando Andalucía. El poeta diría que la mano de Dios empujó el vientre de Africa para ayudarle a parir Andalucía.

Esta unión física ancestral entre Africa y Andalucía, a día de hoy aún se mantiene de forma espiritual, de la mano de una cultura común que se ha forjado a lo largo de los siglos en todo el Magreb.

Comenzaremos delimitando el espacio de el Magreb, oeste u ocaso en castellano, por donde se pone el sol y que a los musulmanes nos marca el momento del cuarto rezo ritual del día. El Magreb, oficialmente se extiende por el noroeste del continente africano y a orillas del Mar Mediterráneo, abarcando los paises de Túnez, Argelia y Marruecos, aunque histórico y culturalmente hablando, también comprende los territorios del Sáhara Occidental, Mauritania, parte de Senegal y Andalucía, por los que también se pone el sol visto desde La Meca.

Continuemos con el nexo histórico al que hacíamos referencia hace un momento, en 1030 Abdallah Ibn Yassin y algunos tamazights (bereberes) musulmanes de Marruecos emigraron hacia lo que llamaban Bilad as-Sudán y fundaron un ribat (en ár. ermita, convento-fortaleza cuyos habitantes reciben el nombre de al-murabitún, morabitos) en una isla del río Senegal (curso de agua que hoy constituye la frontera entre la República Islámica de Mauritania y Senegal). Hacia 1042 ya contaban con algunos millares de seguidores, tamazights del sur magrebí y negros islamizados, con los que, en 20 años, lograrían controlar todo el territorio entre el Senegal y el Mediterráneo.

El nuevo imperio que crearon fué conocido por su designación primitiva, Almorávide, (los que están de guarnición en un ribat).

Hacia 1070 el líder tribal Yusuf Ibn Tashufín (m. 1106) fundó la ciudad de Marrakesh que sería la capital de la dinastía, desde donde seis años más tarde, en 1076 conquistarían el reino sudanés de Ghana-Uagadú, llevando el Islam al centro de Africa.

Diez años después, en 1086, los almorávides abandonaron Ghana concentrando sus fuerzas para cruzar el estrecho de Gibraltar y desembarcar en Andalucía, donde llegaron como aliados de los llamados reinos de taifas, los restos fragmentados del otrora brillante Califato de Córdoba (929-1010). Estos régulos habían pedido su intervención debido a las constantes aceifas cristianas que amenazaban la misma existencia de al-Ándalus.

Yusuf Ibn Tashufín cruzó entonces su ejército a través del estrecho de Gibraltar y con los refuerzos recibidos en Málaga, Granada y Sevilla venció completamente a las fuerzas de Alfonso VI en la batalla de Zalaca (23 de octubre de 1086), cerca de Badajoz.

Sin embargo, en pocos años los almorávides se convirtieron en los dueños de todos esos estados musulmanes andalusíes, unificándolos con la porción africana del imperio.

Posteriormente veremos como los almohades se encargaron de extender la cultura andalusí por estos territorios y por los del Magreb oriental hasta Túnez, y engrandecer esta cultura con la influencia de otras culturas ancestrales nacidas en Andalucía con aportes de nuestros antepasados tartésicos, turdetános, bastetanos o baéticos, por nombrar los más destacados.
La cultura mudéjar, básicamente fusión cultural de las tres religiones mayoritarias de Al-Andalus, Islam, Cristianismo y Judaísmo, alcanzará su maximo explendor en la época Almohade.

La creciente debilidad del Gobierno Almorávide generó un nuevo período de Reinos de Taifas (que algunos historiadores denominan segundas taifas), el que fue un paréntesis antes de la llegada del poderoso Imperio Almohade a la Península.

Hacia 1125 los almohades (del ár. al-muwahhidún: defensores del Tauhíd, la "Unicidad de Dios"), tamazights del Atlas Central, se levantaron en armas siguiendo la prédica de Muhammad ibn Abdallah ibn Tumart (1080-1130) que se proclamó Mahdí (el Bien Guiado) y reprocharon a los almorávides haber resignado los principios islámicos y ser negligentes en la lucha contra los reyes cristianos en al-Andalus que había provocado la pérdida de importantes ciudades como Zaragoza, Tudela, Lérida, Tortosa, Cuenca, Albarracín y muchas otras. La lucha se prolongó durante 20 años, al cabo de los cuales el último sultán almorávide, Ishaq Ibn Alí, fue derrotado y muerto cerca de Orán (hoy Argelia) en 1147.

El primer califa almohade, Abd Al-Mumin (1094-1163), consolidó su dominación sobre la parte africana del Imperio, extendiéndolo a toda Argelia, el resto de Túnez, y parte de Libia, al este, y a Mauritania, al sur. Su sucesor, el califa Abu Ya'qub Yusuf (g. 1163-1184) cruzó el Estrecho, imponiéndose con facilidad a los divididos emires almorávides en al-Andalus, en 1165. El imperio almohade adquirió así su máxima extensión, yendo desde el Senegal hasta el Ebro y desde el Atlántico hasta Libia. Sin embargo, su talón de Aquiles era la parte peninsular, donde los ejércitos cristianos ejercían constante presión desde el norte. Los reinos del norte necesitaron del apoyo de Europa y el Vaticano, que con la promulgación de una cruzada contra al-Andalus por el Papa Inocencio III, acabarían por oscurecer la época de máximo esplendor cultural y social de Andalucía.

Por ineptitudes análogas a las evidenciadastamazight-andalusí que pudiese erradicar la amenaza cristiana detrás de los Pirineos—, los almohades se dejaron arrinconar por sus enemigos norteños. El 16 de julio de 1212 los almohades sufrieron la primera gran derrota en las Navas de Tolosa (cerca de Jaén) y al-Andalus se quebró en las llamadas terceras taifas, que fueron conquistadas por los cristianos una a una: Córdoba en 1236, Valencia en 1238, y Sevilla en 1248.

Así, el dominio musulmán en la península estuvo a punto de sucumbir sino fuese por el paradójico y admirable surgimiento de la dinastía nazarí (también tamazight) de Granada que sobreviviría 280 años (1232-1492).

Los almohades se retiraron de la península ibérica y entonces perdieron paulatínamente terreno en el resto de su imperio. En 1269, los tamazights Banu Marín, más conocidos como mariníes o benimerines, ocuparon Marrakesh y pusieron fin al califato almohade. El Magreb ingresó en un período de decadencia, sin embargo, las semillas sembradas durante dos siglos por almorávides y almohades habían fructificado allende el Sahel, y el Islam estaba en el Sudán occidental más vivo que nunca.

La unidad cultural del Magreb se ve representada en una persona, que casi todos los magrebíes, de ambas orillas del Estrecho, sentimos como antepasado nuestro, Abdel Rahman ibn Muhammad ibn Jaldún al-Hadrami, más concido como o ibn Jaldún, nacido en Túnez el 27 de mayo de 1332 en medio de una familia andaluza originaria de Hadramawt (región de la costa sur de la península arábiga), que había emigrado hacia el África del Norte y de ahí a Andalucía alrededor del siglo IX, algunos decenios después de la entrada del Islam en la península ibérica. En Sevilla, los antepasados de nuestro sabio ocuparon lugares prominentes en los reinados Umeya, almorávide y almohade de al-Andalus. A mediados del siglo XIII y debido principalmente a los efectos de la conquista española, la familia Jaldún emigró al norte de África estableciéndose en Túnez. En la ciudad, el abuelo y el padre de Ibn Jaldún ocuparon puestos destacados en la administración gubernamental.

La educación que recibió Ibn Jaldún fue esmerada y acorde con su posición social. Su padre, que era afecto a las letras y además un erudito e inspirado poeta, dirigió los primeros estudios del futuro historiador, poeta y filósofo. En su narración Ibn Jaldún evocará algunos de los poemas paternos y no olvidará consignar los nombres de sus otros preceptores en estudios coránicos, en jurisprudencia, en gramática y en poesía. En Túnez su familia poseía una propiedad que se veía frecuentada por los amigos del padre, políticos o intelectuales, que propiciarían el desarrollo intelectual de nuestro autor.

En 1349 perdió a su padre, y a algunos amigos, maestros y familiares víctimas de la peste que azotó el Magreb. En 1350 se le nombra para un importante puesto político con el que inicia una azarosa vida de cortesano. Durante nueve años, de 1354 a 1363, lo vemos en la corte merínida de Fez. En estos años aprovecha para completar su formación con los maestros marroquíes a pesar de que los cambios y las peripecias políticas en las que se ve envuelto le cuestan dos años de cárcel (1357-1358). Durante dos años más, de 1363 a 1365, viaja a Andalucía. Es embajador ante Pedro el Cruel de Castilla y el año de 1364 llega a Granada y entre 1365 y 1374 ocupa varios puestos políticos que lo llevan a intervenir en las diferentes pugnas dinásticas y en las rivalidades palaciegas

De 1374 a 1378 se retira a la villa de Qalat-Ibn-Salama donde se dedicará en callada pero activa soledad a redactar su opus magna: los Muqaddimah. Cuatro años más (1378-1382) le servirán para darle los toques bibliográficos a su obra.

A los 50 años emprende una nueva carrera política en Egipto que durará 24 años (1382-1406), hasta su muerte. Allí ocupará diversos cargos, será magistrado y maestro. Su elocuencia y su indudable talento le acarrearán enemistades difíciles. Cinco veces es removido de su puesto y otras tantas reincorporado al mismo. Una única y saludable pausa, en 1387, le permite cumplir con su Hayy (peregrinación a la Meca).

En 1401 lleva a cabo su última misión diplomática ante Tamerlán a quien encuentra cerca de Damasco. En fin, el 17 de marzo de 1406 muere en el Cairo y es enterrado en el cementerio de los sufís. El frío dato cronológico nos a ocultado los entretelones de la agitada vida de uno de los más grandes filósofos de la historia en quien la acción y la contemplación lograron en ciertos instantes una síntesis perfecta.

Su existencia rica y abundante en peripecias transcurrió en todas las ciudades musulmanas del sur del Mediterráneo: de Granada y Sevilla a El Cairo y Damasco. La mayor parte de su vida la pasa en la Berbería entre Túnez, Tlemcén (Tremecén) y Fez.. Todo el mundo político del que nos habla ha sido objeto de su experiencia personal. Sus viajes y su habilidad política, humana y social le permitirán familiarizarse con los estados musulmanes del Magreb y con sus instituciones. En 2005 fué galardonado con el premio Nobel de Filosofía a título póstumo.

Por todo lo anteriormente expuesto y porque me sale del corazón, no me queda más que desearles a todos mis hermanos magrebíes que la paz de Dios, su clemencia y sus bendiciones sean con vosotros, o lo que es lo mismo, Assalam Ualaykum Warahmatul-Lah ita Wabarakatub.

Andaluzía a 27 julio de 2008
Xuanxo Ashraf Aben Bardibia Garçelya
Vocal Junta Directiva ZEA

(Sociedad para el Estudio del 'Andalú')

Bibligrafía:

- La geodiversidad de Andalucía desde la perspectiva científica, Juan C. Braga, Universidad de Granada.
- Les Tuaregs au Pays du Cid. Les invasions almoravides en Espagne aux XIe. et XIIe. siècles, Livrairie Plon, París, 1946,J. Béraud Villars.
- Los almorávides. Historia de Marruecos, Estudio preliminar Emilio Molina López, Editora Marroquí, Tetuán, 1956 (Universidad de Granada, Granada, 1990), Jacinto Bosch Vilá.
- Historia política del imperio almohade, Tetuán, 1956-57.
- Vida, obra y pensamiento de ibn Jaldún (I), Elías Trabulse
- art. El armisticio andaluz, Xuanxo Ashraf ibn Bardibia Garçelya, 2007, http://www.xuanxobardibia.blogspot.com/2007/12/el-armisticio-andaluz.html

LOS CROMOSOMAS POÉTICOS ANDALUCES (El origen del flamenco)

El flamenco es la expresión cultural
del Pueblo Andaluz


Comenzaré este artículo haciendo referencia al final de otro que leí hace poco y que decía así: "Tras varios siglos de sobrevivencia ignorada de nuestras señas de identidad colectivas, a mí, a nosotros, nos toca evidenciar lo invisible, comprender y recordar qué comieron nuestros padres y madres, qué cantaron, a qué jugaron, como una expresión contemporánea de la lucha contra la deforestación globalizadora, tan legítima como el feminismo o el ecologismo o el pluralismo político, para evitar que desaparezca la razón de ser de nuestra cultura milenaria. Y olvidemos quienes somos."

El gran contador de historias, Antonio Manuel Rodríguez Ramos, compositor y profesor de la Universidad de Córdoba, me hizo recordar con su artículo La huella andalusí hoy, las palabras aljamiadas que usaba mi madre no hace mucho cuando estaba el suelo mojado de la fregona y ella me avisaba: "cuidao c'acaba josifá'r suelo" (en algunos lugares de Andalucía sus. jofifa y vbo. jofifar) o cuando nos nutría a mis hermanos y a mí con esa moruna de caballa o ese gazpachito andaluz en una cocina perfumada de aceite de oliva, especias y vapores de potaje, todo a ritmo de flamenco. Entre esos recuerdos me inundaba una marea de obligación, responsabilidad y cargo de conciencia por no haber actuado antes que busqué consuelo en recoger el testigo de divulgar todo signo de identidad andaluza, andalusí, bética o tartésica que percibieran mis ojos.

Antonio Manuel hace referencia en su articulo a los andaluces moriscos: "Los cantaores levantan el dedo índice y pronuncian el nombre de Allah (Ole) ante la exaltación de lo sublime. Y entre palmas recitan el comienzo de la shahada (la illaha illa Allah). Y luego cierran los ojos cantando "islas del Guadalquivir donde se fueron los moros que no se quisieron ir". O "Qué alegría ir por Triana y ver la Torre del Oro sin campanas". No saben lo que dicen. Pero lo sienten.* referencia a los no solo transmisores de la cultura del pueblo andaluz, sino también de la predisposición genética de los andaluces a expresarse en voz poética, forma de expresión escrita que ya usaban los andaluces tartesios hace 3.000 años.

Los Tartesios escribían sus leyes en verso para evitar que estas fuesen falsificadas, pudiéndose encontrar en este hecho el primer germen genético de la tradición poética del pueblo andaluz, de lo que da muestra Estrabón en sus Crónicas, haciendo referencia a los tartesios a través de sus descendientes los turdetanos, "son considerados los más cultos de los íberos, ya que conocen la escritura y, según sus tradiciones ancestrales, incluso tienen crónicas históricas, poemas y leyes en verso que ellos dicen de seis mil años de antigüedad.", (Estrabón, III,1,6)

Se puede apreciar que el germen genético de la poesía tiene continuidad trás los tartesios y turdetanos, al convertirse La Bética en el centro cultural del imperio romano, aportando además de literatos de la talla de Séneca, Lucano o Columela, emperadores como Trajano o Adriano. Viéndose éste enriquecido e impulsado por el desarrollo cultural andalusí de la mano de autores como Averroes, Avenpace, Ibn Hazm, Alfarabí, Ibn Arabí, Ibn Quzman, Ibn Gabirol, Ibn Hayyan, el rey poeta Almutamid I o el gran sabio y filósofo andalusí Ibn Jaldún, por citar alguno.

Esta peculiaridad de la expresión oral andaluza, nítidamente más prolífera que la escrita, se encuentra en perfecta sintonía con un pueblo que no solo rinde culto a sus predecesores, sino que sirve de mecenas a una étnia que veía como pervivían sus costumbres ancestrales. Como deja claro Alif Nûn en su libro Lengua y literatura árabe de Al-Andalus (II), El cadi Abu Bakr Ibn al-‘Arabi –citado en los Prolegómenos de Ibn Jaldún– propone a los musulmanes orientales el método de enseñanza adoptado por los andalusíes, en el que la poesía –desde la preislámica hasta la contemporánea del periodo abbasí– era estudiada antes que cualquier otra disciplina. "El alumno pasaría a continuación al estudio del cálculo...después se pondría a leer el Corán, cuyo estudio le resultaría fácil gracias a estos trabajos preliminares."

Los moriscos andaluces, privados del uso de sus casas, costumbres y practicas religiosas, por reiterado incumplimiento de Las Capitulaciones de Santa Fe por parte de las monarquías reinantes de turno, se ven abocados a vivir en los extraradios de grandes ciudades o en cuevas cercanas a los campos que labraban para los terratenientes, de este desarraigo en la propia tierra de sus abuelos, nace una nueva forma de trasmisión oral, El flamenco. Este se convierte en la voz de una tierra que cuenta su historia a través de las gargantas de sus hijos al son del latido de un pueblo oprimido. No solo transmisor de la historia, cultura y sentir de un pueblo, sino también de la forma de hablar de este, con las influencias aportadas por grandes leguas imperiales como el latín o el árabe, lenguas que modelaron el romance aljamiado andaluz, lingua matter del andaluz actual según no pocos autores**

El flamenco ha perdurado hasta nuestros días tras convivir, y en algunos casos entrelazarse con la palabra escrita de algunos escritores andaluces renacentistas, tales como Antonio de Nebrija, Pedro Espinosa, Juan de Mena, Francisco Pacheco, Lope de Rueda, Fernando de Herrera o Fray Bartolomé de Las Casas, hasta la llegada del Barroco en que serían continuados por Luis de Góngora y Argote, Juan de la Cueva, Francisco de Rioja, Juan de Mal Lara o Baltasar de Alcázar.

De estos pasamos a la Ilustración andaluza, fielmente representada por José Cadalso, José Joaquín de Mora, Francisco Martínez de la Rosa o Antonio Alcalá Galiano. Gustavo Adolfo Bécquer destaca como máximo exponente del romanticismo andaluz junto a Juan Valera.

Continuamos con La Generacion del 98, y sus precursores Ángel Ganivet, los hermanos Álvarez Quintero, los Machado o el premio Nobel de literatura (1956) Juan Ramón Jiménez, inspiradores de la Generación del 27, fundada con la celebración del tricentenario de la muerte del poeta cordobés Luis de Góngora, y constituida en su mayoría por andaluces de la talla de Rafael Alberti, Federico García Lorca, Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre, Manuel Ángeles Ortiz, Emilio Prados, Fernando Villalón, José Moreno Villa o el premio Nobel de literatura (1977) Vicente Aleixandre, osea más del 70% de los componentes de este movimiento literario, que junto a los anteriormente mencionados, reflejan la idiosincracia poética de los andaluces que aflora en los momentos más íntimos de cualquier andaluz, como últimamente hemos tenido la oportunidad de comprobar todos con las declaraciones de Juan José Cortés, el padre de Mari Luz, la niña de 5 años que apareció muerta en la Ria del Odiel en Huelva el pasado 8 de Marzo, y que a la pregunta de un periodista de ¿cómo se encuentra usted?, responde: "esta mañana me he levantado y he visto que en mi jardín faltaba una flor"

Esto contrasta con anuncios de televisión en los que aparece un dibujo animado de un cateto que, como no, habla andaluz, contrasta con que en la mayoría de las series de televisión, las respetables "chachas", los drogadictos, y los sectores más incultos de la sociedad española sean representados por personajes andaluzo-parlantes. Y más aún contrasta con que altos dirigentes del Psoe-a secundados por el Sr. Chávez planteen la docencia de euskera, gallego o catalán a la vez que incumplen el estatuto de autonomía del 80 y su reforma de 2007 en el artículo siguiente:

Titulo preliminar, art. 10, "Objetivos básicos de la comunidad autónoma", cap. 3º leemos : "la comunidad autónoma, en defensa del interés general, ejercerá sus poderes con los siguientes objetivos básicos : párafo 3º El afianzamiento de la conciencia de identidad y de la cultura andaluza a través del conocimiento, investigación y difusión del patrimonio histórico, antropológico y lingüístico"

Claramente incumplido durante casi 30 años al no haberse creado un centro de estudio, investigación y difusión del andaluz, impidiendo su normalización y crecimiento como lengua culta en la que se puedan crear obras literarias que dignifiquen el habla de nuestros antepasados.

Andaluzía a 30 marzo de 2008
Xuanxo Ashraf Aben Bardibia
Sec Nac Poetas del Mundo 
Vocal Junta Directiva de la ZEA
(Sociedad para el Estudio del 'Andalú')

* En pueblos de colonización morisca del Valle de Guadalquivir, los jornaleros y las jornaleras jugaban en círculo a pasarse una piedra mientras entonaban esta canción: "El alacrán de dos pantallas/ a su lado brillaba el sol/ San José le dio a la erre/ Con el trique, trique, tron/Simpático, simpático/ Que vengo de lavar/ Con el verde olivar/Con el trique, trique, tron". Como muchas otras canciones populares, la letra parece no tener sentido. Todo lo contrario. Los jornaleros llevan siglos rezando una plegaria morisca sin saberlo. Un emocionante tauriq disfrazado de juego, girando la cara a cada golpe fonético, como en la dación de paz (salam). Los moriscos convirtieron las palabras prohibidas en sonidos similares aljamiados. En este caso, rezan una salat de la necesidad (salat al- haya). Bajo "el alacrán" se oculta "el Corán" (L’quran). Y dicen "L’quran debdo ivantalla" (El Corán que es ley obligatoria y provechosa). Luego dice Rasulhulah ("a su lado") en referencia a la iluminación del Profeta. La expresión "San José" alude a dos nombres de Allah muy empleados en los alhaicales: San/Sanant (Santo o Sanador) y Juje (Juez). Allah arrizq ("a la erre"), significa alimento, sustento, Providencia de Dios. Trique (Dikr) significa recuerdo. Un dikra es una plegaria colectiva de repetición continua que suele incluir ayas del Corán. "Que vengo de lavar/con el verde olivar" no es más que la adaptación fonética de las estrofas del takbir: Allahu akbar (Allah es grande). Impresiona que vengan de lavar (ablución o wudu), gesto obligado antes de la oración y habitual antes de comer, en el olivar donde trabajan, y la palabra "verde", color del islam, de la esperanza, incluido en la bandera de Andalucía.


** El castellano actual cuenta con mas de veintisiete mil palabras heredadas del andaluz clásico, la lingua mater del andaluz contemporaneo, y del cual mantenemos en Andalucía las diez vocales latinas (el sistema vocalico es el maximo rasgo identitario de un idioma), sin embargo La Real Academia de la lengua no le reconoce al andaluz el estatus de dialecto siquiera.